Are you running on autopilot?

Do you run on autopilot ?

One of the things that happens to us more often is that we run on “autopilot”. This means that we do things without thinking, like have always done them, clinging to the same thoughts and habits. It is running in a routine, as if we were an automaton programmed to run the same program over and over again. But therein lies a problem: if we are hoping for a different outcome. The worst thing is that it is extremely easy to fall into this state, because for it to happen we don’t have to do anything, no effort, just get carried away by the day. This is a condition that has satisfied us since early childhood, a model of the world that is repeated incessantly throughout our lives. If we don’t become aware of it, if we do not stop to see what else exists off our map, we are doomed to always live in the same way .

It’s perfectly possible that life is good, we like it like this, we fill it to some extent. But is it truly full, as there is no choice, no freedom in it. Obey what we were taught, to do what others expect from us, the way we act to be loved and accepted … But if I want to respond to what our real self needs that makes us feel, even in a minor way, dissatisfied, or perhaps restless. This is what happens sometimes when we stop and look inward, connecting with an empty feeling … And that can be a scary sensation, making most people go straight back to their life on autopilot, in which they neither feel nor suffer. Because we can not forget that the price of not suffering is not feeling.

Functioning on autopilot, albeit quite comfortable in appearance, has its drawbacks. One is that you live permanently in your comfort zone, so that the chances of something interesting happening are slim to none. Another snag is that when something happens that really shakes you, because life is not always compassionate with us, your resources to answer that are almost nil, because you have never put them into practice. Also there is the risk of supporting situations you do not really like for fear of making any changes.

Read this little story :
In a remote training camp, a squad of recruits had just returned to his lodgings after a day’s march in the hot sun . -What a life ! – Said a rookie soldier -Miles from anywhere, a sergeant who acts like Attila the Hun, no women, no alcohol without permission … and to top it off, my boots are two sizes too small . -You don’t need to put up with that guy, said a colleague. Why don’t you get boots the right size? – What for? – Replied the other . -Taking them off is the only pleasure I have! As the soldier of history, we often complain about our lives but we are not willing to make any changes. We accommodated our automation and rationally justify the benefits of our situation. Albeit in a manner that can be strange, like the soldier. Change sometimes hurts. What I do not think is to stay in the same place, it hurts even more . So I invite you to stop, take a breath and look within. What do you see ? Do you run on autopilot and savor every moment?

Sebastian Sanchez Esteban is part of the team leading Jornadas de Bienestar in Torremolino in October

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¿Funcionas en piloto automático?

Una de las cosas que nos sucede con más frecuencia es funcionar en “piloto automático”. Funcionar en piloto automático es hacer las cosas sin pensar, del mismo modo que las hemos hecho siempre, aferrados a los mismos pensamientos y hábitos. Es funcionar de un modo rutinario, como si fuéramos un autómata programado para ejecutar el mismo programa una y otra vez. Y todo eso con un agravante: la esperanza de obtener un resultado distinto. Lo peor de esto es que no es difícil estar funcionando en piloto automático sin saberlo de hecho es algo que se da con suma facilidad. Porque para que suceda no tenemos que hacer nada, ningún esfuerzo, sólo dejarnos llevar por el día a día. De ese modo conformamos ya desde nuestra más tierna infancia un modelo del mundo que
repetimos incesantemente durante toda nuestra vida. Si no tomamos conciencia de ello, si no nos paramos a ver qué más hay fuera de nuestro mapa, estamos condenados a vivir siempre del mismo modo.

Y es posible que esa vida sea buena, nos agrade, nos llene hasta cierto punto. Pero no es una vida verdaderamente plena, pues no hay elección, no hay libertad en ella. Obedece a aquello que nos enseñaron, a lo que los demás querían de nosotros, al modo en que actuamos para ser queridos y aceptados… Pero no responde a lo que quiere nuestro Yo real y eso hace que sintamos, aunque sea de una manera leve, un punto de insatisfacción, o tal vez de desasosiego. Y en algunos casos, nos hace, cuando nos paramos y miramos hacia dentro, conectar con una sensación de vacío…Y eso asusta y
hace que la mayoría de la gente decida volver a su vida en piloto automático, en la que ni siente ni padece. Porque no podemos olvidar que el precio de no padecer es no sentir.

Funcionar en automático, aunque sea bastante cómodo en apariencia, tiene sus pegas. Una es que vives permanentemente en tu zona de confort, por lo que las posibilidades de que ocurra algo distinto son casi nulas. Otra pega, es que cuando pasa algo que realmente te sacude, pues la vida no es siempre compasiva con nosotros, tus recursos para responder a eso son casi nulos, pues no los has puesto nunca en práctica. Corres también el riesgo de soportar situaciones que no te agradan por el miedo a hacer cualquier cambio. O hacer huidas hacia adelante, para evitar cuestionarte cómo es tu vida actual. Lee esta pequeña historia:

En un remoto campo de entrenamiento, un escuadrón de reclutas acababa de volver a su alojamiento tras un día de marcha bajo el ardiente sol. – ¡Qué vida esta!- dijo un soldado novato- A kilómetros de cualquier parte, un sargento que se cree Atila, sin mujeres, sin alcohol, sin permisos…y para colmo, mis botas son dos números más pequeñas. – No tienes porqué aguantar eso tío- dijo un compañero. ¿Por qué no te pones unas botas de tú número? – ¿Para qué? – replicó el otro. – ¡Quitármelas es el único placer que tengo! Como el soldado de la historia, muchas veces nos quejamos de nuestra vida pero no estamos dispuestos a hacer ningún cambio. Estamos acomodados en nuestro automatismo y justificamos racionalmente las bondades de nuestra situación. Aunque sea de una manera
tan peregrina como hace el soldado. Cambiar, en ocasiones, duele. Lo que no pensamos es que quedarse en el mismo sitio, duele todavía más. Por eso te invito a detenerte, tomar un respiro y mirar hacia dentro. ¿Qué es lo que ves? ¿Funcionas en piloto automático o saboreas cada momento?

Psicologia y Coaching – Mertxe Pasamontes
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