More dangerous GM toxins in our food chain

Juncker breaks promise to make EU GMO decisions more democratic
National opt-outs on GMO imports would challenge single EU market

The European Commission has published a proposal to amend rules on EU imports of genetically modified organisms (GMOs). The proposed reform would still allow the Commission to authorise the import of GMOs even where a majority of national governments, the European Parliament and the public oppose them. The proposal does not affect authorisation procedures for the cultivation of GMOs.

Commenting on the proposed review, Greenpeace EU food policy director Franziska Achterberg said: “The Commission’s proposal is a farce because it leaves the current undemocratic system untouched. It would allow the Commission to continue ignoring major opposition to GM crops, despite president Juncker’s promise to allow a majority of EU countries to halt Commission decisions on GMOs”.

The review is one of the objectives under Juncker’s ten priorities as Commission president. He committed to make the EU “more democratic” by, among other things, “reviewing the laws that oblige the Commission to authorise genetically modified organisms, even when a majority of national governments is against this”.

However, instead of changing the procedure for authorisation of GMO imports, the Commission wants to allow EU countries to opt out of imports into their territory, based on reasons other than health and environmental concerns.

“The Commission is offering EU countries a fake right to opt-out that won’t stand up in any court. EU free market rules will always trump national opt-outs for GMO imports, especially if governments are denied the possibility of justifying national measures on health and environmental grounds,” said Achterberg.

In recent months, pressure has been mounting from the biotech industry and the US government – particularly in the context of transatlantic trade agreement talks – to increase and speed up the number of authorisations for GMO imports and cultivation [1].

Meat, eggs and dairy products derived from livestock fed on GMOs do not have to be labelled under EU rules, denying consumers the right to choose.

EU approves 19 GMOs for import

Commenting on the decision by the Commission to allow imports of 19 genetically modified organisms (GMO), including 17 GM crops and 2 GM flowers, Greenpeace EU food policy director Franziska Achterberg said: “Juncker’s decision just confirms that he has no intention of bringing the EU closer to its citizens. Instead, he’s moving closer to the US and Monsanto.”

“Earlier this week Juncker broke his promise to change rules that force GM crops onto the EU market even if a majority of countries opposes them. Today he opened the flood gates to a new wave of GM crops only to please US biotech corporations and trade negotiators. This is TTIP in action.”

Bruselas ignora las advertencias de la OMS sobre el potencial cancerígeno del glifosato y autoriza la entrada de 17 nuevos transgénicos con destino alimentario
– Los cultivos transgénicos resistentes a herbicidas como el glisofato implican una mayor presencia de residuos químicos tóxicos en los alimentos
– De los 17 OMG autorizados, 15 son resistentes a herbicidas y 8 al glifosato

Plataforma Rural, junto a más de 30 organizaciones de ecologistas, agricultores y consumidores, denuncia que la autorización por parte de la Comisión Europea de la entrada en Europa de 17 cultivos modificados genéticamente destinados a la alimentación, puede suponer una grave amenaza para la seguridad alimentaria en la UE. Una decisión apresurada, tomada el pasado 24 de abril, que no tiene en cuenta la reciente clasificación del glifosato como “probable cancerígeno”, ni la oposición de varios gobiernos a su autorización, y que sólo puede entenderse como concesión a las presiones de la industria en las negociaciones del TTIP.
Esta decisión de la Comisión Europea resulta tremendamente inoportuna por dos razones fundamentales. La primera concierne al proceso de aprobación, y viene a confirmar el lamentable déficit democrático de la Unión Europea en lo que respecta al procedimiento de autorización de transgénicos. El procedimiento actual permite a la Comisión dar luz verde a un nuevo evento modificado genéticamente (OMG) si no hay acuerdo en el seno del Consejo –es decir, incluso si una mayoría de Estados miembro se opone a su aprobación. De hecho, la práctica totalidad de los transgénicos autorizados en la Unión Europea han sido aprobados por la Comisión haciendo uso de esta prerrogativa. Sorprende sin embargo que la decisión adoptada el viernes pasado, que pone término a un periodo de 17 meses sin ninguna nueva autorización, se realice justamente a los 2 días de haberse publicado una propuesta de nueva normativa de la Comisión supuestamente encaminada a corregir este déficit democrático.
La segunda razón se refiere al hecho de que la Comisión no haya tenido en cuenta que el 20 de marzo la Organización Mundial de la Salud, Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, declaraba el herbicida glifosato “probable carcinógeno”, incluyendo este producto entre aquellos cuyo consumo conviene evitar (Categoría 2A). Esto debería haber llevado de inmediato a la paralización del proceso de aprobación de todos los OMG resistentes a este herbicida, e incluso a la revocación de las autorizaciones concedidas anteriormente.
Se da la circunstancia de que de los 17 OMG con destino alimentario autorizados el viernes pasado por la Comisión, 15 son resistentes a herbicidas y 8 son resistentes al glifosato. Los cultivos transgénicos resistentes a los herbicidas implican una mayor presencia de residuos químicos tóxicos en los alimentos. En el caso del glifosato, la introducción de este tipo de cultivos supuso que se incrementaran los límites máximos de residuos de este herbicida permitidos en la alimentación.
Además, varios de los nuevos OMG autorizados por la Comisión tienen rasgos “combinados”, es decir incorporan varios caracteres transgénicos (tolerancia a uno o varios herbicidas y resistencia a plagas) en una misma planta. Estos OMG han sido desarrollados por la industria en respuesta a la proliferación de super-plagas y de malas hierbas resistentes a los agroquímicos utilizados en los cultivos transgénicos. Su cultivo supone una preocupante huida hacia adelante, y acrecienta la dependencia de agroquímicos tóxicos que pasan a los alimentos. En consecuencia, su importación con fines alimentarios resulta enormemente preocupante desde el punto de vista de la salud. Por si fuera poco, en la evaluación de estos productos no se han tenido en cuenta los efectos sinérgicos que podrían producirse al combinarse varios de estos rasgos (y herbicidas) en una misma variedad.
Los negociadores europeos han afirmado por activa y por pasiva que los transgénicos quedarían fuera de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TTIP). Sin embargo, la decisión adoptada por la Comisión el 24 de abril es un claro guiño a los intereses de las multinacionales y el Gobierno estadounidense, que presionan para conseguir la apertura de los mercados europeos a los OMG, a pesar de una mayoría de la población europea que se opone a estos productos. En este contexto, esta decisión resulta muy oportuna: se trata de una importante concesión que coincide con la apertura de la novena ronda de negociaciones del TTIP. La Comisión Europea se ha plegado a las presiones de la poderosa industria biotecnológica y agroalimentaria (incluida la química), sacrificando a las exigencias del libre comercio el derecho a una alimentación saludable para las personas y a la soberanía alimentaria de los pueblos.

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