Magia de los Cristales – El poder sanador de las gemas

por Pauline Olivera

Desde los albores del tiempo la acción del agua, el viento y el fuego volcánico formó los cristales de la tierra. Se forman dentro de la corteza terrestre mientras el magma fundido, caliente y rico en minerales continúa hirviendo y borboteando. Los cristales son el ADN de la Tierra, una huella química de la evolución. Se consideran mini almacenes que llevan la memoria imborrable de las fuerzas poderosas que los modelaron. Algunos soportaron presiones enormes, otros crecieron en las profundidades de la tierra. Algunos se crearon por goteo y otros por capas.

El origen de cada cristal influye mucho en sus propiedades y en la manera de actuar. El cuarzo por ejemplo se forma de gases ardientes y minerales fundidos en el centro de la Tierra. Cuando se calientan, suben hacia la superficie, donde se encostran y juntan con rocas sólidas, se enfrían y solidifican. Cuando los cristales se forman muy rápidamente se crea una sustancia vítrea, como en la obsidiana, lava fundida que se enfrió tan deprisa que no tuvo tiempo de cristalizarse. Se dice que esta piedra la usaron los mayas como ‘espejos mágicos’ y a menudo se llama la piedra bruja. Se considera una piedra protectora que ofrece un cordón que enraíza desde el chakra base hasta el centro de la Tierra.

Un cristal es un cuerpo sólido, con una forma geométrica regular. Cualquier forma que adopte su estructura cristalina puede absorber, conservar, focalizar y emitir energía, especialmente en la frecuencia electromagnética. En la sanación con cristales se cree que actúan en el aura o cuerpo etérico.

Los cristales se crean en una de las siete formas geométricas posibles: triángulo, cuadrado, rectángulo, hexágono, rombo, paralelogramo o trapecio. Estas formas cristalinas se funden en varios tipos potenciales, que tienen nombres genéricos basados en su geometría interna. En el corazón del cristal se halla el átomo y las partes que lo componen. Lo que parece quieto y sereno por fuera, por dentro es una masa molecular que vibra en una frecuencia particular mientras las partículas giran alrededor del centro en constante movimiento. Se cree que ahí reside la energía del cristal.

Tanto el campo magnético de la Tierra como el del aura humano coinciden con la energía vibracional del cristal y la gema. Se cree por tanto que pueden usarse como herramientas para reequilibrar nuestras energías. Trabajan con las vibraciones, reequilibran auras y activan los vínculos a los chakras. Cada chakra se asocia con una zona del cuerpo y con un estado emocional. Cuando los chakras funcionan correctamente, las energías física y sutil del cuerpo están equilibradas y en armonía. El mal funcionamiento puede inducir a desequilibrios físicos, mentales, emocionales o espirituales.

Ciertos cristales se asocian a cada chakra y hoy en día muchos sanadores y terapeutas de cristales ponen cristales sobre ellos durante sus sesiones de sanación.
Los primeros documentos sobre las propiedades sanadoras de cristales y gemas se remontan a más de 3500 años cuando se encontraron en las tumbas y templos de los antiguos egipcios. También hallamos referencias del poder mágico de las piedras y comentarios sobre la formación de los cristales en la mitología griega y entre los amerindios, quienes usaban por lo menos 80 cristales varios antes de la colonización europea. Muchas piedras se usaban para sanar, en ceremonias espirituales o como talismanes.

Los cristales sanan holísticamente, lo que significa que afectan a nivel físico, emocional, mental y espiritual. Se cree que atraen ciertas cosas, o ahuyentan energías indeseables. Pueden transmutar y transformar, mejorar la meditación, profundizar en la sintonía con la energía universal, ofrecer protección, absorber energía negativa y reforzar la positiva. Hoy en día, los cristales y las gemas todavía juegan un gran papel en nuestras vidas, tanto si escoges tratamientos relajantes y armonizadores con sanadores o terapeutas, como si escoges y usas cristales tu mismo. Los cristales se usan para decorar el hogar o para cambiar o realzar el ambiente en la casa o en el trabajo. Geodas, esferas o pirámides de amatista se ponen en la casa o el trabajo si no es acogedor o si es frío y oscuro incluso en verano. Pon amatista en cualquier lugar que parezca hostil y cerca de puertas y ventanas. Son especialmente buenos cerca de los ordenadores para evitar estrés excesivo en los ojos y en la mente. El citrino se puede poner en ciertos sitios para atraer abundancia y riqueza, mientras que la piedra de la Luna se cree que protege a los viajeros especialmente los que viajan por la noche y por mar.

Los que usan cristales creen que nunca es demasiado pronto para iniciar a los niños en los cristales. Algunas mujeres escogen intuitivamente un cristal para un niño al poco de ser concebido. A veces ponen el mismo cristal en el útero cuando se comunican con el feto y sostienen el cristal durante el parto. Después de nacer el niño cuelgan el cristal encima de la cuna para protegerle en los primeros meses de su vida. Dale a un recién nacido ese cuarzo transparente especial en una bolsita para ponerlo en la guardería y tenerlo toda la vida. Aumentará su poder y le servirá de guía personal, talismán y fuente de luz y esperanza.

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