Una Educación Muy Alternativa

Métete por un camino de tierra a un tranquilo valle alpujarreño entre naranjos y olivares y encontrarás el proyecto escolar Steiner de Órgiva. Lo que empezó con una reunión de algunos padres para crear una escuela alternativa se ha convertido en un proyecto educativo alternativo y estimulante. Aunque hay una enorme energía positiva alrededor del proyecto no le han faltado los problemas iniciales. Nos informa Kim Henry.
Una población internacional en aumento se ha mudado a las Alpujarras buscando un estilo de vida alternativo. Era cuestión de tiempo que haría falta una escuela alternativa. Aunque muchos padres tenían muchas ganas de que sus hijos se integraran en la comunidad local y aprendieran español, no hay duda de que todavía existe un cierto grado de acoso con los niños ‘extranjeros’ en las escuelas locales.
Estos temas llevaron a la creación de la ‘Escuela Libre’ hace cuatro años. La idea base fue permitir que los niños se expresaran libremente y no atarlos a seguir un plan de estudios nacional. Naturalmente, incluso en este grupito de padres había muchas creencias e ideas diferentes acerca de cómo lograr mejor esta visión. Varios años y maestros más tarde, la mayoría de los padres votaron para que la escuela fuese un proyecto Steiner-Waldorf y por increíble que parezca ¡eso es exactamente lo que está ocurriendo!
La organización educativa Steiner-Waldorf fue creada en Alemania hace más de 80 años por el filántropo visionario Rudolph Steiner. Ahora hay cientos de escuelas por todo el mundo. Con énfasis tanto en el crecimiento espiritual como en temas académicos, la Steiner-Waldorf se considera una alternativa radical a la educación dominante. La escuela de Órgiva tiene cinco maestros comprometidos que trabajan junto con los padres para transformar la Escuela Libre en la primera escuela Waldorf-Steiner de Andalucía y sólo la tercera de España. Nadie calcula que vaya a ser una tarea fácil – muchos padres, muchas ideas distintas de cómo debería hacerse. Hace poco la escuela vivió 2 semanas de talleres intensivos llamados ‘Liderazgo, gobierno y planificación para entornos Steiner-Waldorf’, con el conocido director de cursos Jonathan Wolf-Philips. El taller estuvo dirigido a sentar las bases para dirigir la escuela de forma efectiva.
Entre tantos logros el mayor problema parece ser que aunque los padres votaron a favor de este cambio, se dan cuenta de que no todos (¿acaso alguno?) tenían una idea clara de lo que significa en realidad convertirse en una escuela Steiner. Jackie Pearson, una maestra Steiner titulada y con experiencia que da clase a los niños más mayores, me explicó: “Una Escuela Steiner no es de ningún modo una escuela ‘libre’. Se trata de libertad en debida forma lo que es completamente distinto de ser totalmente libre. Una escuela Steiner tiene una estructura muy clara a seguir para que el niño se examine a si mismo y sus capacidades de aprendizaje dentro de un espacio seguro y ordenado”.
El proyecto tiene cuatro aulas en ‘yurtas’ con estufa de leña, ventanas de vidrio y lindo suelo de madera incluidos. En el recreo no hay juguetes de plástico ni campos de fútbol de hormigón. Cuidar el entorno natural y trabajar con materiales naturales es esencial para el sistema educativo Steiner. Se trata de desarrollar el respeto por uno mismo y como extensión, por el entorno que nos rodea.
El proyecto está comprando el olivar donde se sitúan ahora las yurtas de la escuela, para que los niños tengan asegurada su estabilidad y continuidad. Aunque gana esta independencia la escuela también se ha puesto bajo una presión financiera enorme. La asociación voluntaria de padres es totalmente responsable de los costes de gestión y la compra del terreno de la escuela.
Los padres y maestros se han fijado un desafío real. “Tenemos muchas, muchas cosas que conseguir para que nuestra escuela funcione sobre ruedas pero no dudo que tendremos éxito”, dice una madre cuyos 2 hijos son nuevos en la escuela, “en última instancia todos estamos unidos por lo mismo: el amor por nuestros hijos, y a pesar de algunas ideas distintas todos estamos del mismo lado”.
La escuela tiene actualmente 54 niños de todo el mundo con edades entre 3 y 11 años y hay muchos en lista de espera. Es principalmente una escuela de habla española pero es sin duda un proyecto culturalmente diverso. Un maestro es holandés, otro francés, otro argentino, otro español y otro inglés y los niños vienen de familias interraciales de todo el mundo, España incluida.
Si los padres y los maestros pueden trabajar juntos para superar los retos, el futuro de la escuela es inspirador – un lugar donde los niños de cualquier nacionalidad son acogidos y educados para que descubran su unicidad. Kaiya Bartholomew de 10 años de edad me dijo, “me encanta mi escuela. Es muy bonita. Los maestros le dan a todo un toque lindo”. ¡No muchos críos dijeron eso de mi escuela!

 
 

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