Tiempos de Cambio: Animal de Poder

No tenemos que ser indígenas que viven en la selva para pedirle a un animal que nos guíe y empodere. Yo he tenido algunos viajes interiores con animales cuando menos los esperaba. La elección de la palabra siempre lleva al buscador a buscar el poder físico o sea que en vez de ‘poder’ las palabras ‘empoderamiento a través de un animal’ serían apropiadas. Por error en occidente nos comportamos como si la Naturaleza está ahí para subyugarla a voluntad, a diferencia de la mayoría de pueblos indígenas que todavía viven en armonía con los animales y saben que tienen mucho que enseñarnos.

Siéntate en tu patio, roca favorita o al lado de un árbol. Pon a un lado las inquietudes de lo que vas a cocinar esta noche o si lavar ropa. Quédate en silencio; observa la forma de los árboles y las rocas, o las nubes en el cielo. Quizá las olas del mar ¡te ‘hablen’! Permite que tus pensamientos fluyan alrededor y por encima del mundo que observas. Cierra los ojos y pide tranquilamente que venga un animal o criatura. No te preocupes si no pasa nada enseguida. A veces no aparece un animal sino que llegan mensajes en forma de símbolos o sonidos. Te puede pasar que ‘te conviertas en el animal’ y uses sus sentidos para guiarte.

Quizá te sorprenda lo que venga pero lo que sea salúdalo. Permanece en tu propio poder y limita los miedos. Los animales siempre tienen algo que enseñarnos. Sus sentidos son muy superiores a los nuestros. El sentido del olfato de un perro, zorro o lobo supera al nuestro en cientos de veces. Los ojos de un águila pueden ver un ratón al lado de una mata ¡a 150 m en el aire!

Cuando conozcas a tu animal pídele ¿qué tiene que enseñar? ¿Cómo se mueve, cuáles son sus hábitos nocturnos, cómo elude a sus depredadores? ¿Es de pie firme? ¿Su forma es masculina o femenina? ¿Cuáles son sus hábitos protectores con sus crías? Tómate el tiempo de explorar sus atributos. ¿Te enseña sobre el peligro, la dulzura, cómo volar o correr? ¿Qué pueden enseñarte su piel, pelo o plumas? Cuando termines tu experiencia con el animal, agradécele su presencia y pídele que contacte contigo de nuevo. Tómate el tiempo de considerar lo que has aprendido del animal que puedas tener que saber y usar en tu vida diaria y ¡no vayas por ahí hablando de tus experiencias internas!

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