Tiempos de cambio: El Camino del Ser Humano

En el día a día, la mente, el pensamiento y la energía se dispersan por todos lados. No parece que podamos centrarnos, ni encontrar claridad, ni contacto con lo sagrado ni conexión con la esencia del ‘Ser’. Para recuperar ese centro sagrado se puede crear un espacio simple donde tu ser divino pueda salir. Cuando estoy con los Ancianos Indígenas de países centroamericanos encuentro altares o santuarios por doquier, en sus casas, donde cultivan su comida o en una cueva en la ladera de una montaña, pero en occidente hemos perdido ese contacto.
Al crear tu propio espacio sagrado tienes un sitio donde puedes escapar de las exigencias de la vida cotidiana. Eres un Ser humano, no un Hacer humano, por lo que sólo con que pases 15 minutos al día de esta forma, notarás la diferencia pronto ¡en la mente, el cuerpo y el espíritu!
1. Escoge una zona dentro o fuera que te resulte especialmente atractiva o tranquila. El tamaño del espacio no es importante. Si está dentro, límpialo hasta que esté completamente vacío.
2. Empieza por decidir qué cosas no vas a tener en ese espacio: móvil, dinero y distracciones personales. Marca el espacio de alguna forma para que cuando otros te vean ahí, no te molesten.
3. Usando un estante o mesa simple, crea un altar y cúbrelo con una tela blanca, dorada o de un color suave y cálido. Coloca en él objetos que son especiales para ti: un jarrón pequeño para flores, una imagen o foto especial, incienso o recipiente de varitas de incienso, campana o tambor, cristales.
4. Reúne cuatro cosas que representen simbólicamente la tierra, el aire, el fuego y el agua y ponlas alrededor de una palmatoria con vela. (Ej. el aire se puede representar con una pluma)
5. Siéntate en tu espacio un momento y reflexiona sobre si hay que añadir algo más o quitar algo.
6. Ahora quítate los zapatos, enciende un incienso y con una pluma, esparce suavemente el humo por todas partes de tu espacio, con la intención de purificar tu santuario. Luego di en voz baja algunas palabras de dedicación.

Este espacio especial que has creado puede formar un puente a ‘otros mundos’; antepasados, seres de luz, ángeles, animales guía. Acuérdate de mantenerlo limpio, física y síquicamente, cambiando las flores y refrescando el entorno. En esos momentos tranquilos de meditación, contemplación o plegaria tienen mucho que enseñarnos.

Facebook Twitter Linkedin Digg Delicious Reddit Stumbleupon Tumblr Email

Este artículo está disponible en: Inglés

This entry was posted in Mente Abierta and tagged , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *