Turquesa – Trabajando y sanando con cristales parte 5

Cuando miramos una turquesa una sensación de cielos azules y libertad expansiva se abre delante, el aire corre por nosotros llevándose las telarañas y liberando toda la negatividad hacia arriba, a la luz. Nos quedamos sintiéndonos frescos, puros y limpios y apoyados dulcemente por la suavidad mullida de la nube turquesa, seguido de una profunda relajación.

En la meditación, la relajación eleva la conciencia por las nubes, y ayuda a soltar las ataduras terrenales. Sin embargo su naturaleza cristalina nos mantiene firmemente anclados en la tierra. De esta forma la turquesa ayuda a conectar el Padre cielo con la Madre tierra, equilibrando nuestro masculino y femenino.

En la vida diaria la Turquesa nos trae una bocanada de aire fresco que nos anima a cambiar y a nuevas aventuras. Hemos liberado las preocupaciones, nos quedamos con una sensación de claridad centrada y el cielo es el límite. Con el espíritu del Águila, me elevo por encima de mi vida y puedo verla desde una perspectiva nueva. Ahí tenemos tiempo y espacio para cernirnos y observar hasta que llegue el momento correcto de actuar.

El espacio relajado de la turquesa permite y ayuda a comunicarse. El corazón puede conectarse con la garganta; puedo parar, respirar y relajarme antes de hablar. Debido a la conexión con el corazón hablo la verdad con sensibilidad. Una ligereza de espíritu viene con la turquesa y me ayuda a reír del cinismo y el mal humor.

Físicamente
La Turquesa ofrece sanación para toda enfermedad física. Debido a sus propiedades relajante y armonizadora alivia los sistemas nervioso y muscular y los temas mentales se calman. Estimula la reproducción celular y el sistema inmunológico. Los problemas oculares ganan en claridad y el viento y aire atrapados (que afecta especialmente a los oídos y sistema digestivo) se liberan. La tiroides que controla el metabolismo de la comida se equilibra (y ayuda a la actividad mental y física) y el timo, vital para la inmunidad, se equilibra y carga.

La próxima vez que precises irte por qué no que te sople una turquesa.
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