Calidad de Vida: Golosear

En el curso de su trabajo nuestros detectives de la salud se encuentran con muchas historias terroríficas de abusos y excesos; muchas las pueden tratar con éxito si la gente va a verles a tiempo. Sin embargo en esta edición nos informan de la muy triste historia de un hombre que literalmente se mató bebiendo cola con gas, lo que les incitó a investigar los peligros del azúcar en nuestra dieta.
 
Azúcar = Hidratos de carbono
 
Además del azúcar blanco artificial e industrial que se usa en dulces, pasteles, postres y comida procesada, encontramos azúcar natural en la fruta fresca y seca y en las verduras. Como más dulce es el gusto más rápido sube el nivel de azúcar en sangre por lo que se llaman hidratos de carbono rápidos. Enseguida sientes la subida del azúcar cuando lo tomas en el te, comes un pastel, una naranja o bebes algo dulce. El azúcar refinado sólo da energía sin ningún otro nutriente, dándonos calorías ‘vacías’ y dañándonos el cuerpo al máximo. En la fruta el contenido de azúcar es alto, pero también hay vitaminas y minerales y a veces enzimas saludables. Los tubérculos y otras verduras tienen hidratos de carbono ‘lentos’. Si te comes una zanahoria no te da la subida sino que el hidrato entra en el torrente sanguíneo poco a poco. 
 
La comida dulce, en especial el hidrato rápido, eleva el nivel de azúcar de golpe, libera insulina que aumenta la grasa corporal almacenada y libera productos químicos pro inflamatorios y dañinos para las células, que pueden acelerar el envejecimiento y causar enfermedad cardiaca, algunos tipos de cáncer, artritis, Alzheimer y otras enfermedades. Otros problemas que se asocian con el azúcar incluyen el TDAH, cambio de humor, jaqueca, insomnio, arrebato emocional, cistitis, eccema, diabetes y envejecimiento prematuro. El consumo excesivo de azúcar causa la producción de radicales libres que oxidan la grasa y forman depósitos en las arterias lo que causa enfermedad y envejecimiento. Esa sustancia tóxica daña las moléculas y crea desechos glucémicos avanzados o DGAs que dañan el colágeno de la piel, el cartílago y los ligamentos y promueve la pérdida de elasticidad.

Adicción al azúcar – Azucarhólicos
El azúcar es altamente adictivo. Muchos alcohólicos cambian el alcohol por su adicción al azúcar. Al poco el cerebro necesita su dosis de azúcar para sentirse satisfecho y pronto se encuentran en la trampa de comprar caramelos en la gasolinera, cargarse de bebidas dulces, zumos o alcohol para mantenerse. Si cambias del azúcar refinado a fuentes más naturales y aumentas el consumo de hidratos ‘lentos’, el nivel de azúcar en sangre no se moverá como un yoyó y bajará la necesidad del ‘chute’ de azúcar.
 
El adicto a la Cola
Esta es la historia verídica de un hombre de 35 años que fue un azucarhólico. Harry sólo tenía 28 cuando su médico le diagnosticó una úlcera de estómago y problemas de páncreas que trataron con pastillas y consejos que se ignoraron. Cuando Harry se mudó al sur de España como chef, siguió viviendo como antes y su dieta consistía de cola con gas y cigarrillos. Su hobby era la pesca y cuando iba en el barco se llevaba un ‘almuerzo’ de seis botellas grandes de cola, por lo que cuando cocinaba la captura del día para sus amigos él no comía con ellos, alegando que no tenía hambre y comería más tarde. Pero la cola satisfacía su hambre y no comía más tarde. El azúcar en la bebida mantenía al lobo alejado de la puerta, la cafeína le daba el chute de energía y los cigarrillos le quitaban el hambre. Su insulina trabajaba constantemente para equilibrar su nivel de azúcar y con el nivel alto de cafeína su cuerpo estaba bajo presión para metabolizar el azúcar, agotando el sistema de regulación natural del organismo.
 
Al año de estar en la costa, Harry fue admitido en el Hospital Universitario de Málaga con dolores agudos en el estómago y vomitando sangre. Tenía otra úlcera y esta vez su hígado y páncreas estaban seriamente dañados. Finalmente entró en coma. Los expertos intentaron reparar el “agujero” de su estómago, pero el tejido era frágil y poroso y la cura muy difícil. Le hicieron una transfusión de sangre tras otra y la sangre salía rápidamente. Intentaron “pegar” el agujero con un tipo de relleno especial. Esa era su última oportunidad. Al principio pareció que iba a ser un éxito. Le quitaron el respirador y empezó a recuperarse. Su primer deseo fue ¡una cola! Falleció dos días más tarde. Sólo tenía 35 años de edad.
 
El Perfil Personal de Salud que nuestros detectives de salud crean para los clientes le hubiese mostrado a Harry que no podía vivir sólo de cola y le hubiese enseñado a evitar los hidratos rápidos en la comida y cómo reemplazarlos con hidratos lentos para equilibrar la respuesta del azúcar y la insulina. Entonces le hubiese sobrado ‘espacio’ para 1 o 2 litros de cola y el cuerpo aún podría haber recibido los nutrientes necesarios. Es posible mezclar un menú diario sano y nutritivo y aún tener espacio para tus cosas favoritas con moderación.
 
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INFO:
Pernille Knudtzon, MD
Tel: 678 253 510
drpernilleknudtzon@gmail.com

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