Calidad de Vida: Quimoterapia Blanda

Una de las palabras más temidas que uno puede oír en relación a la salud es: “Tienes cáncer”. Es cierto no sólo porque el cáncer puede ser tan devastador por sí mismo sino porque casi todo el mundo sabe o ha visto el alcance de los estragos que la quimioterapia causa en el cuerpo de las personas.
 
Más del 40% de la gente que recibe quimioterapia muere desnutrida y más del 10% muere de tremendas infecciones ya que su sistema inmunológico está debilitado por el tratamiento que ataca a las células sanas así como a las cancerígenas. Nuestro equipo de investigación ha intentado descubrir si hay alternativas y han descubierto la Terapia de Potenciación de la Insulina (IPT en inglés), un tratamiento que administra dosis bajas de quimioterapia en conjunción con insulina y que se usa desde mediados de la década de los 30.
 
¿Cómo funciona la IPT? Las células cancerosas, a diferencia de otras células humanas son muy ineficaces produciendo energía y precisan de 19 veces más azúcar (glucosa) que las no cancerosas. Para que las células absorban y quemen azúcar se precisa insulina pues es la “llave” que abre el “cerrojo” de la célula para permitir que entre el azúcar. El “cerrojo” en la superficie de la célula se llama receptor de insulina y las células cancerosas han creado una estrategia muy simple pero efectiva que les permite recibir más azúcar que sus vecinas. Tienen muchos más receptores que las no cancerosas por lo que pueden unirse y usar más insulina que todas las otras células.
 
Podemos usar este conocimiento para dirigir los agentes citotóxicos (quimio) a la célula cancerosa. Administrando pequeñas dosis de insulina es posible “seleccionar” las células cancerosas entre todas las otras del cuerpo porque se unen a la insulina mucho más rápido. Hay una multitud de efectos en la célula cuando la insulina se une a ella y uno de ellos es que la célula se vuelve más permeable al crear aberturas. Una vez que la insulina ha escogido a la célula cancerosa para que “abra sus puertas” se pueden administrar pequeñas dosis de la quimio apropiada. La dosis suele ser de un 5% a un 10% de la estándar. La mayoría de lo que se administra es absorbido por la célula cancerosa permeable y no por la normal que es relativamente “dura”. La IPT puede por lo tanto aprovechar el potente efecto citotóxico (que mata células) de la quimio estándar usando dosis considerablemente más bajas. Como la dosis es baja los efectos secundarios se minimizan y el tratamiento se puede dar más a menudo dándole menos tiempo a la célula cancerosa para volverse resistente a la quimio.
 
Se puede mirar así: un oncólogo convencional se entera de que hay un caco en la cocina, por lo que lanza una granada a la cocina, mientras que un médico formado en IPT inyecta algo de veneno en un mosquito hambriento y lo envía a la cocina manteniéndola así intacta, pero sabiendo también que incluso si el caco escapara por una ventana abierta, después de haberle picado el mosquito, no sobrevivirá mucho tiempo. Si el sistema inmunológico queda seriamente dañado mientras intenta destruir al cáncer, sería un perjuicio grande y quizá fatal para el paciente. Ya que es el sistema inmunológico el que nos mantiene limpios, renovados y protegidos de las infecciones,  toxinas y el cáncer. Un sistema inmunológico sano puede ser ¡la respuesta al ‘cáncer’.
 
La célula cancerosa también ha desarrollado otra estrategia para sobrevivir que la IPT usa a su favor. No es sólo que la célula cancerosa tiene muchos más receptores de insulina sino que también hay muchos más de ‘hormona de crecimiento’, llamados IGF-1 e IGF-2. El acrónimo significa Factor de Crecimiento tipo Insulina por lo que ésta también se puede unir al receptor IGF. La estimulación del mismo provoca que la célula empiece a dividirse. Como muchos fármacos de quimio están diseñados para matar células que están en proceso de división activa, el estimular las células cancerosas para que se dividan justo antes de dar la quimio aumenta de hecho el número de células cancerosas que morirán durante la IPT. Los médicos IPT tienen una organización internacional y los tratamientos se dan en Europa con la cooperación de esos médicos formados internacionalmente.
 
Esperamos que esto inspire y dé esperanza a los que lo necesitan – los milagros pueden ocurrir – y nutridos por un espíritu positivo de la vida y un sentido común realista, los milagros suceden más a menudo.
 
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INFO:
Pernille Knudtzon, MD
Tel: 678 253 510
drpernilleknudtzon@gmail.com

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