Cambio de Tiempo: El Espiritu de los Pueblos Indigenas

Atasco en Málaga, suena el móvil, tarde al trabajo… Soy afortunado de haber viajado a países donde el ritmo de vida es distinto. Aunque consciente de esa vida agitada, puedo fácilmente cambiar de dimensión y ser una ‘persona puente’; visualizando por un lado mi memoria de un hombre labrando su viñedo en la ladera del monte Etna o un alegre grupo de jóvenes maya en Méjico andando a trabajar en el campo al alba. En Centroamérica mucha gente está conectada con los ciclos naturales, trabajando la tierra, usando formas tradicionales y cultivando comida que compensa con creces la falta de posesiones materiales. Los problemas del analfabetismo y las necesidades básicas no deberían deslucir los beneficios de sus formas tradicionales y su cercanía a la tierra que les proporciona comida. Lo que contrasta mucho con el estilo de vida de los países industrializados, y la separación es un abismo más profundo que el materialismo. La opinión mediática siempre es selectiva y crea prejuicios que mantienen vivo el legado de los conquistadores. Aunque últimamente oigo gente que expresa pensamientos que sugieren que están despertando y están alarmados por las señales que nos da el medio. Se dan cuenta de que los gobiernos no podrán cooperar entre sí lo suficiente para implementar los acuerdos de segunda fase pos-Kyoto. Es por eso que los pueblos indígenas, particularmente en América, están actuando. Los padres fundadores de los EEUU, especialmente Benjamín Franklin, descubrieron que los principios y la práctica democráticos ya funcionaban entre los americanos nativos de la Liga Haudenosaunee, también conocidos como los Iroqueses. La Liga era una federación pacífica autogestionada de unas cuantas naciones. Entonces no había modelos democráticos gubernamentales en Europa y los fundadores usaron la Liga como modelo para la constitución. Por desgracia, aunque adoptaron esas formas, los colonos americanos omitieron la posición igualitaria de la mujer, el papel de los niños y la conexión sagrada de la gente con la naturaleza, que eran esenciales para los americanos nativos. En el siglo XXI muchas Naciones de Pueblos Indígenas han reconocido que la raza humana va abocada al desastre. Algunos dicen que es hora de que todos actuemos para proteger el futuro de la Madre Tierra del mundo industrializado, al que llaman el ‘Hermano Pequeño’. Creen que pueden mostrar otro camino hacia delante y mediante diversas cumbres han declarado su posición y han creado las Siete Monedas Globales (ver Chispa Jun-Jul 2.007). Estas ‘monedas’ son la base real de la vida y abren una puerta para revitalizar nuestras actitudes reconociendo el carácter sagrado de toda la vida y escogiendo reemplazar la moneda del dinero con este modelo.

Las Siete Monedas Globales:
El Aliento de la Vida: El aire, los vientos y la atmósfera
El Agua de la Vida: Las aguas, las nubes, los cursos de agua, los ríos y riachuelos y los mares.
El Dador de la Vida: Especies Sagradas: Búfalo, Ciervo, Salmón y Águila
Lo que Sustenta la Vida: El Maíz, las Alubias, el Zapallo (la agricultura)
La Base de la Vida: La tierra y el territorio, la Madre Tierra
Los que Comparten la Vida: la Comunidad y las Naciones
Semilla de la Vida: La Vida del Espíritu

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