Energía Renovable: Eólica, Geotérmica, Hidráulica y Biomasa: Bio-construcción

Continuamos nuestro periplo por las energías renovables: veamos cómo las energías hidráulica, eólica, geotérmica y biomasa pueden abastecer un estilo de vida bajo en emisiones de CO2. En el próximo número te daremos las recursos necesarios para que puedas aplicar estas energías limpias en tu propio hogar.
 
La energía eólica se ha aprovechado desde las épocas más remotas de la humanidad. Al igual que los molinos antiguos, los aerogeneradores modernos usan aspas o álabes para tomar la energía del viento, y la convierten en rotación. El perfil aerodinámico de los álabes es similar al del ala de un avión: el aire produce una sobrepresión en la parte inferior y un vacio en la parte superior que lo empuja y gira el rotor que está conectado a un generador que produce electricidad. En el 2005 los parques eólicos aumentaron la producción eléctrica española un 27,3% con respecto al 2004, constituyendo el 5,4% de la producción bruta total.
 
El calor geotérmico se encuentra bajo tierra, las últimas tecnologías permiten usarla directamente o transformar su vapor en electricidad a través de una turbina. Para finales del 2007 la capacidad geotérmica global alcanzó los 10 gigavatios. La energía geotérmica también se puede usar como sistema de calefacción tal y como se hacía en la antigua Pompeya, este mismo sistema calienta casi todos los edificios Islandeses hoy en día.  Aunque la instalación inicial resulte cara, los gastos de mantenimiento son bajísimos, a nivel doméstico es un sistema ideal para conseguir agua caliente o climatizar la piscina.
 
De todas las fuentes energéticas renovables, la hidráulica es la más usada al aprovechar la energía del agua en el cauce de un río para convertirla primero en energía mecánica (movimiento de una turbina) y posteriormente en electricidad. En España el 24% de la potencia total instalada procede de energía hidráulica. La producción anual depende de lo que llueva, en años húmedos ha superado los 40.000 GWh pero en años secos no llega a los 25.000 GWh. El lado positivo de la energía hidráulica es que no crea gases de efecto invernadero, se estima que la producción hidroeléctrica es España evita cada año la emisión de entre 15 y 30 millones de toneladas de CO2 aunque es innegable que la creación de embalses para la producción de hidroeléctrica tienen un impacto muy alto sobre el medio ambiente. Futuras instalaciones a gran escala han de tener estos costes en cuenta desde la concepción del proyecto para así estudiar alternativas y medidas correctoras. Países tanto desarrollados como en vías de desarrollo están implementando proyectos a pequeña escala conocidos como microhidráulicos ya que su impacto social y ambiental es mínimo mientras proporcionan electricidad y sus ventajas económicas. A finales del 2006 se estima que se instalaron 73 gigavatios de capacidad microhidráulica en todo el mundo.
 
La biomasa es otra fuente de energía que tenemos al alcance. Residuos agrícolas de la caña de azúcar, la almendra o el olivo se pueden quemar directamente o tanto convertirse en electricidad como en carburante. Esta manera de producir energía eléctrica está aumentando, hay varias plantas proyectadas para Andalucía y existen subvenciones para impulsar un sector agrícola decaído.
 
La Biomasa también se emplea para crear biocombustibles, el uso de éstos va aumentando entre un 15 y un 20%. En el 2006 el crecimiento de los biocarburantes más comunes, el etanol (procedente del azúcar y plantas con almidón) y el biodiesel (hecho con aceite vegetal o grasas animales) supuso el 17% del aumento de carburante líquido disponible ese año.
 
Sin embargo un crecimiento tan rápido ha traído consigo preocupación por el impacto social y ambiental de los biocarburantes. Estos biocombustibles de primera generación, especialmente el etanol derivado del maíz y el biodiesel fabricado con aceite de palma, pueden ser la causa de daños importantes tanto a la calidad del suelo y el agua, como del hábitat y la biodiversidad. A lo largo de su ciclo vital los biocarburantes pueden incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero si, por ejemplo, el etanol de maíz se refina con energía procedente del carbón o si las plantaciones de palma sustituyen los bosques tropicales del sureste asiático. Se están desarrollando biocarburantes de segunda generación procedentes de residuos orgánicos y algas que tendrán un impacto ambiental mucho menor. Dependiendo de cómo se maneje la producción de los mismos los biocombustibles podrían proporcionar grandes ventajas ambientales y sociales.
 
INFO:
www.esha.be
 
www.hydro.org

www.powerpal.com

elektron@arrakis.es
www.elektron.org

Facebook Twitter Linkedin Digg Delicious Reddit Stumbleupon Tumblr Email

Este artículo está disponible en: Inglés

This entry was posted in Tierra Integral and tagged , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *