La Técnica de Alexander en el Cortijo Romero

‘No estás aquí para aprender a hacer ejercicios ni para arreglar nada. Estás aquí para aprender a encontrarte con una reacción habitual a un estímulo y aprender a manejarla’ F.M. Alexander. Menciona la T. de Alexander y la mayoría, si han oído hablar de ella, ‘corrigen su postura’, pero sólo terminan sentándose anormalmente derechos. La Técnica de Alexander nos muestra de forma muy práctica que somos seres sicológicos y que la mente y el cuerpo no se pueden separar. El pensar sicológicamente cambia la actitud. En vez de tratar al cuerpo como a un torpe extra añadido, se convierte en una parte integrada de un todo. El dolor y la tensión muscular se conectan más claramente con el pensamiento y las reacciones emocionales.
 
Las reacciones habituales empiezan cuando somos jóvenes, y si se reafirman regularmente, se refuerzan y crecen como estalactitas, hasta que literalmente modelan el carácter, el cuerpo y el curso de la vida. A menudo terminamos estancados o con manías. El hábito está muy arraigado, creado, cultivado, nutrido y protegido por uno mismo. Quizá no le gustan los patrones, molestias y comportamientos, pero sabe cómo funcionan y a donde le llevan y el cambio puede ser incómodo. Un profesor de Alexander trabaja con sus manos para prevenir física y suavemente que el alumno repita sus posturas habituales ayudándole a romper los viejos hábitos. Poco a poco el alumno aprende un repertorio más completo con muchas opciones, en vez de la limitada elección habitual.
 
Una lección de Alexander requiere normalmente estar sentado o sentarse y levantarse. No es raro que mucha gente asuma que le enseñan a ponerse de pie y a sentarse correctamente. No obstante, las reacciones al sentarnos y levantarnos pueden revelar estrategias posturales y de comportamiento que creamos para esconder y disfrazar los miedos. Aprender sobre estas reacciones puede enseñarnos acerca de los hábitos y ansiedades sico-físicos de la vida diaria incluidos el empleo, operar un ordenador, tocar un instrumento musical y en la relación con los demás etc.
 
Con Alexander se aprende a no reaccionar a los hábitos, aunque solemos querer ‘hacer algo’ como sea en un esfuerzo por corregir la percepción de lo que es incorrecto. Al dejar de reaccionar es posible reducir las tensiones profundas y empezar a descubrir la vida con un nuevo sentido del equilibrio.
 
INFORMACIÓN:
Cat Jary fundó una Escuela de Técnica de Alexander y da clases magistrales por todo el mundo. Cat ofrece cursos en el Cortijo Romero en La Alpujarra. www.cortijo-romero.co.uk o llama al 958 784 252.

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