Un Sol sin manchas solares

Los lectores de La Chispa estaréis familiarizados con la fecha 21/12/2012 que marca el fin del calendario maya de cuenta larga y que profetiza y anuncia cambios importantes en la Tierra en su transición del 5º al 6º “Sol” o Era. Lo que quizá no te sea tan conocido son los cambios extraordinarios que están ocurriendo en el Sol, y hasta qué punto asombroso confirman las predicciones mayas. Los mundos de la astrofísica y la metafísica son tradicionalmente polos opuestos, pero ahora, en un acercamiento sin precedentes, nos ofrecen en esencia el mismo mensaje y se recomienda encarecidamente ¡que prestemos especial atención!

Los mayas basaron su calendario de cuenta larga en un conocimiento profundo de nuestro sistema solar y su progreso cíclico por la galaxia de la Vía Láctea. Entendían que no se trata de un recorrido uniforme sino que en momentos de este ciclo el sistema solar (y por tanto la tierra) está expuesto a potentes energías emitidas desde el Centro Galáctico (llamado Hunab K’u), que afectan a la tierra y que en el pasado han desencadenado eventos catastróficos. En el solsticio de invierno del 2012, la Tierra y el Sol estarán directamente alineados con el centro Galáctico a través del ecuador de la Vía Láctea, el evento que, según la profecía maya, desencadenará el “gran cambio”. Sorprendentemente hasta hace poco la ciencia moderna sabía poco acerca de los efectos más sutiles del sol. Sabemos que su luz es lo que sostiene toda la vida en la tierra, y que su inmensa gravedad nos mantiene en una órbita estable. Pero hay otra cara más oscura del sol que sólo ahora se está revelando y que nos afecta profundamente. Debajo de su radiante superficie hay un potente núcleo magnético que genera un complejo campo magnético. A veces el campo se vuelve tan fuerte en un punto que impide que la luz salga de la superficie y crea las manchas solares. Cíclicamente, las manchas solares pueden predecir fenómenos aún más dramáticos. En tiempos de máxima actividad magnética, erupciones solares y de masa coronal lanzan al espacio con el viento solar, enormes trozos de plasma cargado magnéticamente. Esas sacudidas solares causan que el campo magnético de la Tierra aumente bastante, lo que puede reducir las nubes y permitir más calor a la atmósfera. La evidencia parece contradecir el mensaje de Al Gore y el IPCC que es ese efecto solar magnético, y no el dióxido de carbono, que puede ser el factor principal del reciente calentamiento global. La potencia magnética del sol alcanzó su máximo en 1998, y ha disminuido dramáticamente desde entonces, y la tierra ya está empezando a enfriarse de nuevo. Lo más relevante es que en los últimos meses, el Sol está hibernando, con nula actividad de manchas solares, lo que desbarata la pauta cíclica normal y tiene a los científicos desconcertados e inquietos. Mirando los archivos, la última vez que el sol se comportó así fue antes de la última mini glaciación alrededor del 1400 AD. Todavía más inquietante es que si el sol se mantiene dormido, puede provocar una paralización de su campo magnético, y por tanto del de la tierra, algo conocido como inversión de los polos magnéticos y que en el pasado ha coincidido con enormes cambios en la tierra. En cuyo caso el cambio climático reciente puede ser un presagio de eventos de mayor calibre por venir ¡justo lo que han profetizado los mayas!
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