Gabriella Kortsch – Presentando Nuestro Segundo y Tercer Cerebro

El Segundo Cerebro
El segundo cerebro consiste en unas mil millones de células neurales en el tracto intestinal – un número mayor que aquellas en la espina dorsal. El Profesor W. Prinz del Instituto Max Planck para Investigacion Psicologica en Munich indicó a la revista Geo que es posible que decisiones inconscientes se pueden tomar vía la red estomacal, y que luego el cerebro los reclama como decisiones conscientes del mismo. Este segundo cerebro salió a la luz por el neuro-biólogo Michael Gershon del Columbia-Presbyterian Medical Center de Nueva York, autor de The Second Brain. Cuando se le preguntó si el cerebro en nuestra cabeza influye sobre nuestro segundo cerebro, contestó que si, como por ejemplo cuando sentimos nervios en el estómago cuando el cerebro envía un mensaje de ansiedad a las vísceras. Esto, a su vez, envía un mensaje de vuelta al cerebro indicando que no se encuentra feliz. Sin embargo – y esto es lo más fascinante del tema – el cerebro en el intestino también puede trabajar en aislamiento, sin necesidad de recurrir al cerebro ubicado en la cabeza…

El Tercer Cerebro
Con sus investigaciones revolucionarias el pionero Dr. J. Andrew Armour, neurocardiólogo de la Universidad de Montreal presentó el concepto de un cerebro funcional en el corazón en la década de los 90. Este cerebro en el corazón – igual que el cerebro en el tracto intestinal – también puede funcionar independientemente del cerebro que tenemos en la cabeza. El tamaño de este cerebro, según el Institute of HeartMath ubicado en Boulder Creek, California, es tan grande como varias de las áreas principales del cerebro en el cabeza. En la revista Brain and Values se nombran estudios que demuestran que la consistencia del ritmo encontrado en el cerebro ubicado en el corazón, es capaz de cambiar – y algunas veces de manera espectacular – la efectividad del cerebro pensante de la cabeza. En teoria, esto significa que lo que ocurre al nivel de los sentimientos, tiene la capacidad de influir profundamente en lo que ocurre al nivel de los pensamientos. En el libro The Heartmath Solution (aun no hay traducción al español), por Doc Childre y H. Martin, se hace un estudio exhaustivo del corazón y de su asociación con la mente y el cuerpo. Esto contribuye a la visión emergente del corazón como un sistema complejo y auto-organizado que mantiene un diálogo continuo con el cerebro de la cabeza y el resto del cuerpo. Investigaciones disponibles in Heartmath y publicadas en revistas importantes médicas, demuestran que el cerebro del corazón tiene una influencia considerable sobre la función de nuestros cerebros y todos nuestros sistemas físicos.

Lo Que Esto Implica
Imagina las implicaciones de esto! Aquellos que viven por su instinto, o que “escuchan” a sus vísceras, o que toman decisiones basadas en lo que su corazón les indica, en vez de la lógica del cerebro ubicado en la cabeza, saben ahora que aunque esto no sea siempre el camino a seguir, todo lo dicho demuestra claramente que para hacer decisiones basadas en todo el conocimiento de uno, se debe de aplicar no solo aquello que dice la lógica (cerebro en la cabeza), sino también lo que dice el instinto (cerebro en el intestino) y el corazón (cerebro en el corazón).

Investigaciones Vanguardistas
Mantenerse al día con investigaciones vanguardistas es algo fascinante porque significa que se puede descubrir lo que está sucediendo en aquel mundo de pensamiento tan intrigante y progresista mucho antes de que esa nueva información llegue a la prensa generalizada. Significa, por tanto, que se puede empezar a aplicar dicha información mucho antes de que el resto del mundo se entere de ello…y obviamente la única razón que eso es importante, es porque tiene la posibilidad de influir sobre la calidad de tu vida…algunas veces solamente porque cambia la manera en que piensas sobre cosas.

Coincidencia en El Pais y Der Spiegel
Un articulo por Alex Celma en el suplemento de El País (2006) hizo referencia al valor de la ternura, no solamente en el sentido de la ternura en la relaciones de pareja, sino en el sentido de cómo la ternura puede estar implícita en acciones que dependen del pensamiento, y por consiguiente hacen una diferencia en decisiones tomadas. Un par de semanas más tarde un articulo en el semanal alemán Der Spiegel hizo referencia al hecho de que números cada vez más grandes de investigadores, psicólogos, neuro-científicos, e incluso filósofos, están haciendo caso inédito al estudio de la intuición, donde algunos incluso han llegado a decir que la intuición humana es mucho más aguda y fuerte que la razón.

Aristoteles y Albert Einstein lo Sabían
Incluso Albert Einstein afirmó que “la mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un siervo fiel. Hemos creado una sociedad que honra al siervo y que se ha olvidado del don”. Está claro que reconoció el valor inestimable de la intuición sobre la razón, afirmando a la vez que a la razón le toca un rol importante. Añadió: “lo único que realmente tiene valor es la intuición”. Dándo la razón a Aristóteles quien dijo: “la intuición es la fuente de todo conocimiento científico”, Einstein afirmó también “creo en la intuición y la inspiración, a veces siento que estoy en lo correcto, aunque puede que no conozca la razón.”

Antonio Damasio: “Siento, Ergo Soy”
Antonio Damasio, neuro-científico portugués de renombre, afiliado a la Universidad de Iowa, y autor del elogiado Buscando a Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos ha demostrado, basándose en su extensa experiencia y estudios con pacientes neurológicos, que cada decisión hecha por una persona requiere un impulso emotivo, porque los seres humanos no pueden actuar basados puramente en la razón. En su libro anterior El Error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano, Damasio insiste que el axioma filosófico conocido: Pienso, ergo soy, contiene un error, y que debería de leer: Siento, ergo soy, frase que llegó a ser el eslogan motivador de Daniel Goleman, autor de Inteligencia Emoticional.

Cooper y “El Otro 90%”
Robert K. Cooper, autor de Aprenda a Utilizar el otro 90%, indica que mucha gente no ha aprendido a hacerles caso a las mariposas en el estómago, y a lo que el corazón siente porque así se puede ignorar aquello y es tanto más fácil permitirle a la cabeza a llevar las riendas. Así, entonces, se arrollan posibles alternativas más productivas que pudiesen hacer uso de todas las diferentes fuentes de inteligencia en el sistema.

Haciéndoles Caso a Todos Nuestros Cerebros
Como sociedad hemos menoscabado y saboteado el conocimiento que recibimos de nuestros sentimientos y nuestra intuición. Incluso cuando quisiéramos darle valor a tal conocimiento, debido a las constantes connotaciones perjudiciales conectadas a los sentimientos y la intuición, generalmente nos echamos para atrás a la hora de hacerles caso cuando surgen en nosotros. Por tanto, investigaciones del estilo que se han descrito en este artículo, son muy alentadoras, dado que posiblemente lleguen a convencer a muchos que bajo otras circunstancias lo negarían, a prestar más atención a tal conocimiento y a empezar a usarlo en sus vidas diarias.

Gabriella Kortsch tiene un doctorado en psicología y es psicoterapeuta, hipnoterapeuta clínica, coach de parejas, escritora, y conferenciante profesional. Emite un programa semanal de radio (en inglés) desde la Costa del Sol en España via Internet aqui. Ella trabaja con clientes para llevarlos hacia un mayor éxito personal, profesional y de pareja utilizando un enfoque integral basado en el desenvolvimiento del potencial humano. Suscríbete aquí y motívate con su boletín vanguardista, ahora disponible en español e inglés. También puedes leer su blog blog (en inglés).

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Este artículo está disponible en: Inglés

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