Volverse loco en Marruecos

Para escapar de la locura navideña este año por fin hice un esperado viaje por carretera a Marruecos, la tierra de cuento que puedo ver los días claros desde mi cocina. Muchos tés de menta, zapatillas puntiagudas, tajines salados y cálidas sonrisas más tarde, me encontré a 1.500 km en un relajado pueblo del sur llamado Sidi Ifni. Allí pude ver las increíbles artesanías que siempre han sido parte integral de la vida y ahora se están convirtiendo en bienes turísticos de consumo bajo el control de las manos del ‘progreso’.

Sidi Ifni tiene un aire claramente español ya que España lo invadió en el 1476 y siguió siendo un enclave español hasta 1969 cuando España renunció a él bajo presión marroquí. Está casi al final de la carretera asfaltada que lleva al vasto Sahara, hogar de 22 tribus cuyas preciosas artesanías se venden en los zocos semanales por todo Marruecos.

Hassan Jalloul, nacido en Sidi Ifni hace cincuenta años, me dió una pequeña lección cultural sobre estos fascinantes objetos. Platos incrustados en hueso de camello, sillas de montar talladas en madera, pinturas hechas de azafrán, alfombrillas para orar tejidas en pelo de camello, ollas y tajines moldeados en tierra, incienso de savia de cactus y piel de serpiente para adornar bolsas y cantimploras. La lista de materia prima es infinita y cada objeto es único, exquisito y hecho a mano para su uso diario.

La alfombrilla de oración tiene un lado mullido para el invierno y otro liso para el verano. La bolsa hecha de tripa de camello se usaba como parte integral en la organización de una boda. Un hombre le daba una bolsa llena de regalos a la mujer de su elección y si ella estaba de acuerdo tenía 3 semanas para decorar la bolsa con intrincados dibujos antes de devolverla. Si la bolsa se devolvía sin pintar era señal clara de que la respuesta era ¡no!

Hassan me habló de los interminables tesoros que espera que el mundo moderno nunca reemplace del todo. “Este arte nació de la necesidad,” señala, “como el coche reemplaza gradualmente al camello, estas artesanías están en peligro de extinción.”

Me pregunté si Hassan estaba a punto de intentar venderme la mitad de su ‘galería’ que lleva con su socio Mobarak Najbani pero no fue así. Hablé con él sobre comercio justo y respondió con más té de menta y me aseguró que todo el mundo estaba contento y que estaba aportando su granito para mantener viva esa artesanía tradicional.
 

Facebook Twitter Linkedin Digg Delicious Reddit Stumbleupon Tumblr Email

Este artículo está disponible en: Inglés

This entry was posted in Eco Vacaciones and tagged . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *