Caliente como el calor del sol

Las estufas de convección están anticuadas. Ya es hora de que pasemos a la nueva, sostenible y baja en energía era y adoptemos soluciones calefactoras que lo reflejen. Tecnologías Redwell con sede en Austria son pioneros en tecnología de infrarrojos desde hace más de diez años, venden sus productos en 35 países y están en España desde hace cinco.
 
La tecnología de infrarrojos se remonta de hecho a la revolución industrial cuando las enormes naves y astilleros del RU necesitaban una solución a las condiciones frías de los obreros. Como esta tecnología calienta los objetos de un cuarto y no el aire, se desarrollaron grandes aparatos que iban donde trabajaba la gente. Con la llegada del petróleo barato, este tipo de tecnologías eficientes se quedaron obsoletas y nació la calefacción por convección que conocemos. Sin embargo el calentar el aire no es muy eficiente y crea otros problemas como las paredes húmedas y la circulación de polvo. El infrarrojo funciona a una onda de frecuencia baja y emite calor que es absorbido por los objetos de la pieza paredes y muebles que se conserva y luego se suelta de nuevo a la sala creando un entorno caliente y seco. La gente también absorbe el infrarrojo directamente creando una sensación agradable que puede ser buena para la salud.
 
“El sistema de infrarrojo que hace Redwell pueden ser hasta un 60% más eficientes que el sistema de calefacción convencional,” explicó Svend Scharler, el representante español, con sede en Torrox. “No obstante nuestro sistema es un concepto calefactor completo más que sólo comprar una nueva estufa en la tienda.” Esta importante diferencia separa a Redwell de otras empresas y el proceso de instalación a menudo supone una larga consulta con el cliente, desde la evaluación inicial de los requisitos hasta la elección del diseño y la instalación final. “Las estufas vienen en una enorme gama de estilos, puedes tener espejos, cuadros, tus propios cuadros si quiere, y ahora están incluso fabricando muebles con las estufas dentro. El ser tan versátiles les permite ser parte del diseño de los cuartos y no sólo un radiador en la pared.” La evaluación detallada está diseñada para cerciorarse no sólo que el cliente tiene los diseños que quiere sino que se escogen los paneles del tamaño apropiado para el cuarto y asegurarse que el sistema funciona óptimamente y suministra la cantidad correcta de calor.
 
Aunque las unidades son más caras que muchas estufas convencionales, Svend calcula que para una casa grande la instalación no costaría más y desde el momento en que empiezan a funcionar usan bastante menos energía. “Tuvimos a un cliente con un gran chalet en Marbella. La factura de la luz era de hasta 1.000€ al mes con estufas de aceite. Reemplazamos la mitad con infrarrojos de prueba. Al año siguiente nos pidió que se las cambiáramos todas y ahora tiene una factura de 400€ al mes.” Hay otras ventajas como señala Marlene, la socia de Svend: “Hay que tener en cuenta que la tecnología de infrarrojo tiene aplicaciones médicas con las lámparas de calor. Aunque el propósito al crearlas no es médico, las estufas pueden ser beneficiosas para la  salud por su calor seco.
 
www.redwell.es

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