El Acebuchal, el valle escondido de los sueños

 
El convertir un sueño en realidad es algo que algunas personas hemos sido afortunadas de haber puesto en práctica en la vida o quizá lo estemos intentando. Para Virtudes y su familia, su sueño de devolver la vida a un valle escondido ha sido un proyecto de toda una vida y a una escala que la mayoría no podemos ni imaginar.
 
En 1998 Virtudes volvió al pueblo abandonado de su familia en las colinas de Frigiliana para empezar un proyecto de restaurar y reactivar el lugar donde creció su padre. Decir que el sitio estaba abandonado es un eufemismo, en una de las casas crecía una higuera de 10m por lo que era antes el tejado. “No quedaba ni un solo tejado en pie,” me dijo Virtudes según me guiaba por las calles ahora inmaculadas de este pueblo tranquilo. “Trabajamos de casa en casa usando los materiales originales para reconstruir el pueblo como era. Obviamente la gente no volverá aquí a ser pastor de cabras, pero hay un interés creciente en el turismo rural y Frigiliana es muy popular con las personas senderistas.” Virtudes también tiene otros planes para El Acebuchal, mientras que el sitio es ideal para los turistas de paso y gente que busca algo especial para una vacación, el pueblo también es ideal para retiros, los huéspedes pueden tener no sólo una habitación mientras están en el curso sino una casa entera, y un pueblo andaluz tradicional para convertir en un centro para una semana de yoga, retiro de meditación o desarrollo personal. La privacidad y la paz que ofrece El Acebuchal son únicas.
 
Virtudes explicó como los aldeanos, pillados entre la Guardia Civil y los republicanos durante la guerra civil, se vieron forzados a irse y se dispersaron por la región y no volvieron cuando llegó la paz. Su visión y pasión de restaurar el pueblo estriba de sus memorias de la infancia de cuando lo visitaba con su padre, y ahora ha visto el primer nacimiento, boda y bautismos en la pequeña capilla, renovada cuidadosamente, desde que fue abandonado, algo que la llena de orgullo a ella y a su familia.
 

 
“Cada casa es única y cada restauración, desde la primera piedra al último cuadro en la pared, se ha hecho con amor,” continuó Virtudes durante el tour. Una galería de fotos en la cafetería en la parte alta del pueblo muestra el contraste de la vida cuando el pueblo estuvo ocupado antes y un montaje fascinante, la escala del trabajo para restaurarlo. “Hubo que traer la electricidad desde muy lejos, conectar el agua corriente en todas las casas y hacer las calles,”  dijo Virtudes, explicando algunos de los temas con los que se enfrentaron. “Ahora los jardines están llenos de flores, la gente se pasea por las calles y hay conciertos gratuitos de canto de pájaros cada tarde.” Algunos de los cursos que se preveen incluyen Reiki, artes creativas, yoga y astrología, pero para quien quiera ver cómo un sueño se hace realidad, El Acebuchal está a sólo 10 minutos de Frigiliana en la carretera principal de la costa al este de Málaga.
 
Info:
www.elacebuchal.es
650 617 901 or 650 956 033

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Este artículo está disponible en: Inglés

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