Málaga Alternativa: Málaga ecológica

En los últimos años, la palabra ‘ecológico’ parece estar en boca de todos. Pero… ¿qué son los productos ecológicos? Y, sobre todo, ¿por qué consumirlos? Los productos ecológicos son aquellos que han sido elaborados sin añadir productos químicos durante el proceso de producción y transformación.
 
Estos productos resurgieron en los años 60 como respuesta a la excesiva contaminación producida por la agricultura y ganadería convencionales debido al uso desproporcionado de abonos y fertilizantes químicos. Son muchos los que consideran que los productos provenientes de la agricultura ecológica son más sanos porque están libres de contaminantes químicos y poseen un mayor valor nutricional. En tres palabras: son más naturales. Según se desprende de un estudio llevado a cabo por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, más del 80% de los encuestados conocía los productos ecológicos, aunque sólo el 9% reconocía consumirlos de forma habitual. Un alto porcentaje (44%), sin embargo, los consumía ocasionalmente. No obstante, casi el 50% de los encuestados afirmó tener dificultades para encontrar productos ecológicos en su punto de venta habitual.
 
Entonces, ¿dónde podemos encontrar estos productos? Existen mercadillos ecológicos mensuales en varios puntos de la provincia, pero Málaga capital no cuenta con uno. El Presidente del Área de Medio Ambiente de la Diputación de Málaga, Miguel Esteban, nos ha comentado que le consta que “existen negociaciones entre organizaciones agrarias y el Ayuntamiento de Málaga” para la posible implantación de un mercado ecológico en Huelín, en la zona oeste de la ciudad. Las negociaciones comenzaron hace más de un año y por el momento parece que están paradas, aunque Miguel Esteban asegura que “los productores quieren”. Por lo tanto, la pelota está en el tejado del Ayuntamiento de Málaga, que ya cedió la Plaza de la Marina para la celebración de la III feria provincial de productos ecológicos el pasado mes de octubre. Así las cosas, en Málaga existen actualmente dos iniciativas surgidas de consumidores de estos productos que buscan el autoabastecimiento.
 
La Breva es una Asociación de Productores y Consumidores de Productos Ecológicos que nació en el año 1995 en Málaga. Actualmente, son unos 50 los socios activos (aunque ya han pasado por la asociación más de 600 personas), que pagan una cuota semestral de 20 euros. Semanalmente, cada socio hace su pedido de productos, que pasarán a recoger por la sede de la asociación, en C/Salesianos, bloque 3, local 1, en su horario de apertura (martes de 18:00 a 21:00; miércoles de 10:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00; jueves de 10:00 a 14:00 y de 17:30 a 20:00). Además, también pueden adquirirse productos directamente en su local, aunque en ese caso salen algo más caros. En los últimos años, pese al aumento de la concienciación ecológica, no ha habido un aumento de socios, por lo que desde la asociación se están planteando la distribución de folletos informativos y la creación de un blog más activo que el actual (www.labrevamalaga.blogspot.com) para atraer a socios más jóvenes. “Cuanta más gente, mejor”, comenta Juana Pérez, socia de La Breva.
  
Como una escisión de esta asociación nació en noviembre de 2008 La Red Autogestionada, desde donde se persigue el autoabastecimiento de productos ecológicos y una autogestión que permita reducir al mínimo los intermediarios entre el productor y el consumidor. Las 23 personas que forman actualmente parte de La Red hacen su pedido a partir de una lista de productos actualizada semanalmente, lo recogen los martes de 18:00 a 20:00 en un espacio cedido por la CGT (Confederación General del Trabajo) en C/ Madre de Dios, 23 y participan en una serie de tareas rotativas que hacen posible el funcionamiento de La Red. Entre estas tareas está hacer los pedidos semanales e ir a recogerlos en el punto de encuentro con los productores, que son siete repartidos por el Guadalhorce y la Axarquía. No hay cuota de socio ni obligatoriedad de pedido o pedido mínimo. Además, algunos de los miembros de esta red también forman parte de una AMAP (Asociación para el mantenimiento de una agricultura campesina, en sus siglas en francés), que se trata de un huerto colectivo arrendado a un agricultor. Es decir, el agricultor se hace cargo de un huerto que un grupo de personas ha alquilado y los frutos que éste dé van directamente a los arrendatarios. Esto hace que el agricultor y los consumidores compartan “los riesgos de la siembra”, tal y como nos cuentan Raúl Palma y Mayka Ruiz, ambos miembros de la Red Autogestionada.

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