Aprendizaje a medida

Aarón tiene 8 años y nunca ha ido al colegio. Le gusta mucho leer y aprende según sus intereses. Últimamente no para de ver documentales con su padre. Es un niño inquieto y curioso, que inspecciona las hormigas con detenimiento. Aaron es uno de los 6.000 niños que, según estimaciones no oficiales, son educados en casa en España. Educar en casa “significa asumir de forma integral y responsable la educación de nuestros hijos, tanto en los aspectos académicos como emocionales y morales”, escribe Azucena Caballero, presidenta de la Asociación para la Libre Educación (ALE), en el libro ‘Educar en casa día a día’.

Son muchos y variados los motivos que llevan a estos padres a decidir no escolarizar a sus hijos. Madalen Goiria, profesora de Derecho Civil de la Universidad del País Vasco, lleva 4 años investigando sobre el fenómeno homeschooling yconsidera que, a grandes rasgos, hay tres motivos principales que llevan a los padres a elegir esta opción educativa. Los hay que quieren preservar los valores familiares, los que desconfían del sistema educativo y aquellos que han encontrado en la educación en casa una tabla de salvación.

En Málaga hay varias familias que han decidido educar a sus hijos en casa y algunas de ellas se han juntado bajo la asociación Kaidara (www.kaidara-ecoeducacion.es) y se reúnen semanalmente para hacer actividades lúdicas y culturales. Montse, la madre de Aaron, es una de ellas. Nunca ha escolarizado a su hijo porque cree que los colegios son “muy estrictos” y que “limitan el aprendizaje”. De la misma opinión es Mavi Marín, que tiene dos hijos a los que piensa educar en casa. Esta madre considera fundamental el “derecho de los niños a interesarse por lo que quieran”, al margen de lo que el sistema educativo pretenda que aprendan. Mayka Ruiz es otra madre que educa a sus dos hijos en casa, ya que, cuando su hijo mayor empezó a ir al colegio, se dio cuenta de que se le daba “demasiada importancia al conocimiento intelectual, a la memoria”. Por eso desescolarizó a su hijo mayor y no pretende escolarizar al pequeño. Cree que, como afirmó Khrisnamurti, no es de buena salud adaptarse a un sistema que está enfermo.

Cada familia que decide educar en casa es única, por lo que es difícil establecer patrones comunes en este tipo de educación. Hay familias que llevan el colegio a casa, utilizando los mismos materiales que en la escuela, otras que emplean materiales de pedagogías alternativas, como la Montessori, y otros trabajan por proyectos donde van tratando todas las materias de forma transversal. Otros padres, como Montse, Mavi y Mayka, guían a sus hijos en lo que éstos le piden, siguiendo sus intereses particulares y el aprendizaje natural. Son familias unschoolers, es decir, “familias que confían en la libertad y en la capacidad de los menores para aprender más que en la capacidad de los adultos para enseñar”, tal y como las define Madalen Goiria.

Montse comenta que uno de los mitos es el de que los niños que no van a la escuela no socializan. Por eso esta madre puntualiza que hay muchos estímulos en la calle y que los niños no viven aislados en un zulo. Los niños homeschoolers juegan con otros niños, salen a la calle, van al parque y a la biblioteca. Educar en casa no significa que los niños pasen todo el día en el hogar.

Madalen Goiria concluye que “la desventaja que más acusan los homeschoolers españoles es la falta de reconocimiento legal de esta opción educativa”.

Azucena Caballero, presidenta de ALE, afirma en el libro ‘Educar en casa día a día’, que “la educación en familia está reconocida y regulada tanto en países de nuestro entorno geográfico y cultural* como en otros: EEUU, Australia, Canadá, Japón, etc.” Sin embargo, en España no hay ningún tipo de regulación específica para este tipo de educación. No es legal, pero tampoco ilegal. Por eso, continúa Azucena, “al no estar reconocido, pueden ser considerados absentistas escolares, lo cual sí es un delito, ya que en ese caso se abandonan los deberes de educación que tienen los padres para con los hijos, ya que el padre absentista ni lleva a su hijo al colegio ni le ofrece una educación alternativa”. Los padres que educan a sus hijos en familia se amparan en la Constitución Española, que reconoce la Libertad de Enseñanza.

La educación en casa es una forma más de educación, que tiene en cuenta el ritmo de cada niño y sus intereses, para que aprender no se convierta en una obligación sino en un proceso natural que nunca acaba.

*Francia, Gran Bretaña, Portugal, Bélgica, Suiza, Austria, Noruega, Finlandia, Suecia, Luxemburgo, Italia, Irlanda

INFO:
Kaidara www.kaidara-ecoeducacion.es

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