Calidad de vida: El Sistema Linfático, Árbol de la Vida

En este número los detectives de la salud van con la corriente mientras exploran la importancia de uno de los principales sistemas de purificación: el linfático.
 
Si la sangre fluye por el cuerpo como el Río de la Vida (ver últimos tres artículos), el sistema linfático es sin duda el Árbol de la Vida. El tronco se halla en el pecho y el principal vaso linfático se llama el conducto torácico. Las ramas van desde ahí hasta la cabeza y brazos, y las raíces van a las piernas y dedos de los pies. El sistema linfático circula en paralelo al torrente sanguíneo y entre los dos se encuentran las células corporales. La linfa juega un papel esencial en la salud al reciclar los nutrientes de la sangre y eliminar y procesar el material de deshecho.
 
El sistema linfático se llama a menudo el segundo sistema circulatorio. El primer sistema o torrente sanguíneo lleva los nutrien tes y el oxígeno a las células. La sangre fluye progresivamente desde los vasos mayores a los menores y hasta que llega a los más chicos llamados capilares, que son tan pequeños que sólo pueden pasar los glóbulos rojos de uno en uno. Según fluye el torrente sanguíneo, los nutrientes se filtran por las paredes capilares y bañan las células en el tejido. Luego el material de deshecho y las toxinas acumuladas drenan a los capilares linfáticos que alejan de las células el material de deshecho, el fluido sobrante, las proteínas y otros materiales; los capilares se unen a los vasos linfáticos más y más grandes y al final fluyen a los nódulos linfáticos.
 
Lo que produce linfocitos y células de plasma que son importantes para el sistema inmunitario y que actúan como mini plantas de purificación. Después de que el sistema linfático ha purificado el material, se recicla al torrente sanguíneo en la base del cuello y por el conducto torácico.
 
La vida y la muerte son parte de los sistemas circulatorio y linfático. La sangre aporta oxígeno y nutrientes a las células y la linfa elimina las toxinas. En teoría las células podrían vivir para siempre pero el estilo de vida y las leyes de la ‘vida’ que rompemos mental, nutricional o físicamente, atrapan a las proteínas de la sangre alrededor de las células, bloquean la circulación, desequilibran a las células a nivel químico y producen condiciones internas que causan menor energía, enfermedad y muerte.
 
El papel del sistema linfático es el de recircular las proteínas, pero, a diferencia de la circulación, no hay bomba. Lo que más se parece a un corazón en el sistema linfático es el conducto torácico que, mediante la respiración profunda y el movimiento físico, mueve lentamente la linfa. Es por tanto muy importante que nos mantengamos en movimiento para que la linfa fluya.

Cuando nos torcemos el tobillo o rompemos un dedo se hinchan porque las células afectadas producen un veneno que dilata los capilares en el torrente sanguíneo y permite que las proteínas rodeen a las células más rápido de lo que el sistema linfático puede quitarlas. Cuando las proteínas están atrapadas producen presión del fluido y falta de oxígeno, de ahí que se inflaman y duelen. El proceso sanador ocurre cuando se consigue dispersar el fluido.
 
Estudio de un caso
Una señora de unos cincuenta años tenía un complicado tobillo roto. Antes del accidente las piernas se le hinchaban y el estar inmovilizada con tornillos y yeso durante seis semanas no ayudó a su circulación. La pierna se le hinchó, la herida de la operación no se curaba y se infectó. Cuando llegó a la clínica seis meses después de la rotura la herida no se había cicatrizado y la pierna estaba muy hinchada. Lo primero era sacar todas las toxinas de la pierna y oxigenarla de nuevo mediante el fluir del sistema linfático. Se le dio reflexología, acupuntura, masaje, drenaje linfático y ejercicios sin peso en su pie. 
 
Al cabo de una semana pudimos ver el comienzo de la curación cuando el tejido se puso más suave y el fluido empezó a drenar. Lo que demuestra que no se puede esperar que el tejido sane en un entorno envenenado, se precisa renovar el oxígeno y nutrientes o el tejido se pudre.

El linfático es el sistema de purificación del cuerpo. El mantener el sistema linfático fluyendo libremente es uno de los elementos más cruciales para mantener la salud, y sin un ‘corazón’ para hacer el trabajo tenemos que ser más proactivos para ayudarle a fluir.
 
Hay varias formas de ayudar al sistema linfático:
La respiración profunda hace mover a la linfa en el conducto torácico
El movimiento físico y la actividad muscular bombea la linfa por los vasos linfáticos, o sea que baila, salta, corre, sube las escaleras, haz footing
Usar una cama elástica es una forma muy efectiva de mover la linfa
El Tai Chi, Chi Kung o yoga hacen que circule la linfa
El calor infrarrojo y la sauna calientan el tejido y ayudan a mover la sangre y la linfa
Los baños calientes y fríos: los cambios rápidos de temperatura mejoran la circulación
El masaje y especialmente el drenaje linfático
La acupuntura estimula la energía vital ‘Chi’ en el cuerpo
La reflexología mejora la limpieza de los riñones, el hígado y la linfa
La terapia pulsante del campo electromagnético empuja a las proteinas cargadas del sistema linfático en la dirección correcta 

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INFO:
Pernille Knudtzon, MD
Tel: 678 253 510
drpernilleknudtzon@gmail.com  

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Este artículo está disponible en: Inglés

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