El Trabajo Corporal Total

“¡Fue espectacular! (Masoterapeuta). 
“Ésto no es un masaje… ¡es en realidad una terapia!” (Masoterapeuta).
“No tengo palabras para describir esta experiencia” (Comunicadora social).
“¡Tenía años que no me sentía tan bien!” (Abogado).
“Los efectos me duraron 15 días” (Profesor universitario).
 
Nueve de cada diez clientes utilizan estas expresiones para ilustrar sus experiencias con el masaje tailandés y ocho de cada diez se quedan dormidos al final de la sesión.
 
¿Por qué es tan relajante este tipo de trabajo corporal? 
 
El masaje tailandés, mejor conocido como Nuad Bo’Rarn en Tailandia (Toque Sanador Antiguo) y Masaje Yóguico Tailandés entre sus practicantes occidentales, es una antiquísima técnica de sanación cuyo origen data de los tiempos del Buda. Esta modalidad combina  poderosísimos elementos, a saber posturas de hatha yoga, principios de medicina Ayurvédica, presiones controladas, balanceos energéticos y meditación budista. Esta inusual fusión, aunada a la entrega amorosa del practicante, hace que difiera diametralmente de todas las técnicas fisioterapéuticas occidentales convencionales.
 
En vez de utilizar las manos para golpetear, comprimir o percutir tejidos, la técnica tailandesa recurre a estiramientos de yoga y a presiones rítmicas —sobre tejidos conectivos, canales energéticos y puntos clave— ejecutadas con manos, pulgares, nudillos, antebrazos, codos, pies y rodillas. Esta labor minuciosa recorre todo el cuerpo, desde los dedos de los pies hasta el cuero cabelludo, convirtiendo esta intervención en una experiencia corporal total. El cliente permanece vestido, no se le aplican aceites y se acuesta en el piso sobre una colchoneta.
 
Al no usarse una camilla, el practicante ahorra energía cuando utiliza el peso de su cuerpo para aplicar una asombrosa variedad de maniobras. Aunque sus esfuerzos tienen como blanco el cuerpo físico, su objetivo es la mente del cliente. El silencio absoluto que mantiene el practicante, la inagotable variedad de sensaciones que generan los ingeniosos movimientos utilizados y la soltura en las transiciones crean una atmósfera meditativa que contribuye significativamente a generar un poderoso efecto sanador. Los efectos de un masaje tailandés logran trascender el momento presente porque disuelven bloqueos energéticos que pronto se manifestarán como enfermedades en sus formas físicas, emocionales o psicológicas.
 
Un masaje tailandés nunca se apura. Dada lo acompasada y lenta de su aplicación, una sesión de una hora se considera “incompleta”, una de hora y media “aceptable” y una de dos a tres horas “ideal”. La notable sensación de bienestar que experimenta el cliente al final de la sesión proviene de la profunda relajación que alcanza, de la reactivación de su circulación y de la estimulación de sus sistemas energéticos.
 
INFO:
Abril: Taller de 40 horas en Andalucía dirigido a la certificación de practicantes.
Mirian Gutiérrez Medina – email: ayur-veda@hotmail.es
Vladimir Gil, Instructor de MYT Lotus Palm: vladimiro@cantv.net

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