Málaga alternativa: Huerto El Caminito

Los huertos urbanos están surgiendo en las ciudades como una forma de volver a estar en contacto con la tierra y cultivar los alimentos que luego comeremos. Algunos ayuntamientos y colectivos ciudadanos han puesto en marcha en los últimos años huertos para que los mayores puedan emplear sus conocimientos en algo productivo y que da aire fresco a la ciudad y para que los niños aprendan de dónde vienen sus alimentos. Ha habido muchas formas de poner esto en marcha. Algunos han optado por dividir terrenos o solares abandonados en parcelitas individuales. En Fuente Olletas (Málaga), sin embargo, han optado por un proyecto de huerto comunitario de gestión ciudadana, en el que todos pueden colaborar para un bien común. Christophe Pouplard es uno de los miembros de este colectivo que puso en marcha el proyecto ‘El caminito’ en mayo de este año.
Christophe nos cuenta cómo surgió la idea: “Hace dos años propuse a la fundación Málaga Capital Cultural 2016 un proyecto de huertos urbanos. No funcionó, pero en mayo, en el movimiento 15-M me encontré con otras personas que tenían casi el mismo proyecto, por lo que hemos unido las energías y nos hemos concentrado sobre un solar que llevaba años en desuso y parecía bastante grande para el tipo de actividades que queríamos hacer”. El solar, que está siendo acondicionado para poder empezar a plantar próximamente un huerto, está situado junto al cementerio de San Miguel, en calle Zurbarán. “Aquí pretendemos plantar un huerto, pero alrededor de este huerto queremos hacer un montón de actividades. El huerto es un pretexto para acercar a la gente del barrio a la naturaleza, a los productos que comen, pero también queremos hacer talleres de participación ciudadana, talleres de alfarería o talleres de ecología”, asegura Christophe. En definitiva, “cualquier persona que quiera montar un taller de algo o dar un curso, puede hacerlo aquí de forma gratuita”.
El solar es de propiedad municipal y el ayuntamiento, según Christophe, está muy interesado en los huertos urbanos. “Les vino muy bien que este solar tuviera ya un colectivo preparado, con un proyecto. Son ellos los que se están encargando de pagar las obras de acondicionamiento del solar, nos ponen el agua, la luz, un contenedor para guardar las herramientas y tierra para aumentar el perfil del suelo y poder cultivar”. “El huerto está autogestionado y funciona de forma asamblearia”, asegura este miembro del proyecto, que explica que cada propuesta es votada y aprobada, y cada decisión se toma entre todos, aprovechando que algunos tienen más conocimientos que otros en determinados temas. “Hay más o menos 100 personas en el colectivo que reciben correos electrónicos y se mantienen al tanto de lo que está pasando aquí, pero en cada reunión de los miércoles (a las 17.00 horas) somos entre 15 y 20 personas”, afirma Christophe, que lleva desde mayo asistiendo a las reuniones del colectivo.
Hace dos meses hicieron una inauguración simbólica del solar para dar a conocer el proyecto entre la gente del barrio. Ese día plantaron esquejes de árboles, hierbalimón, habas… “Cuando hicimos la siembra hubo muy buena acogida, salimos a la calle con una batukada, haciendo mucho ruido y la gente reaccionó súper bien”. Aunque el proyecto está enfocado en principio hacia gente de entre 25 y 45 años, los niños y los ancianos tienen una espacial relevancia. Christophe considera que “los abuelos han vivido un desarraigo de su tierra porque había trabajo en las ciudades y tuvieron que abandonar el campo, por lo que cuando se encuentran
tan cerca de la naturaleza, les reaviva muchas emociones”. “Uno de los talleres que se han propuesto en las asambleas se llama ‘La palabra rescatada’”, afirma este chico, al que le parece “muy interesante devolver la palabra a los ancianos, porque tienen cosas muy interesantes que decir y porque con ellos se va una sabiduría y un conocimiento no solo de la tierra, sino también culinario y arquitectónico. Tenemos una herencia que vamos a perder si no damos la palabra a los ancianos”. Y en cuanto a los niños, Christophe asegura que ya han contactado con un grupo de familias de un colegio cercano que están deseando empezar a plantar ya.
El huerto es simplemente una buena excusa para reunir a gente con intereses comunes y hacer jornadas muy variadas donde cada cuál pueda mostrar a los demás determinados conocimientos o destrezas que posee. Por eso, Christophe asegura que pretenden organizar “tanto jornadas de cocina como jornadas de construcción de muros con barro y paja… Realmente queremos intentar recuperar todo lo que estamos perdiendo. Este es un huerto rescate”. “Lo fundamental en este proyecto es que tiene una organización horizontal. No hay un jefe, lo que permite que cada uno pueda participar y se sienta a igual nivel que los otros. Esto da energía al proyecto”, concluye Christophe.

Info:
Solar El Caminito
www.solarelcaminito.wordpress.com
solarelcaminito@gmail.com
Google group: solarelcaminito@googlegroups.com
Reuniones Cada miercoles a las 17.00 / every Wednesday: c/ Zurbarán (Fuente Olletas)

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