Calidad de vida – Fortalece tu cuerpo

Más historias de América, que provienen de la estancia sabática de la detective de la salud en el Centro Milagro del pH del Dr. Young en California. Se trata de la quinceañera Linda, con diagnóstico de linfoma de Hodgkins, un tipo de cáncer de los nódulos linfáticos que, con el tratamiento tradicional de quimio y radiación, tiene un porcentaje de cura exitosa de más del 80%.

Conocí a Linda en diciembre del año pasado, justo después de recibir una serie de tratamientos de quimioterapia, y, aunque los tumores se encogían ella estaba agotada. La quimio no sólo mata las células cancerígenas sino también las sanas y tiene un efecto devastador sobre el organismo. Perdió peso, se le cayó el pelo y estaba pálida, exhausta y le dolía el estómago por los meses de estreñimiento. Tenía poco apetito y bebía menos de ½ litro de líquido al día. Su familia buscaba ayuda desesperadamente para que se recuperara, lo que les llevó al Dr. Young. Al examinar su sangre viva bajo el microscopio pudimos ver las consecuencias de la quimioterapia: los glóbulos rojos se habían agrupado, había poco movimiento y las membranas celulares estaban dañadas. Había muchos productos de desecho y desintegración de las células del plasma, y pudimos deducir que tenía una constitución débil. Necesitaba combustible para devolverle la vida. Linda es una chica muy dulce y aceptó el programa de tratamiento de manera calmada y paciente. Cuando enfermó por primera vez empezó a hacer joyería que ha estado vendiendo a su familia y amigos, proyecto que ha llamado Sonrisas para Linda. Los ingresos apoyan el tratamiento que no es gratis en los EEUU. Como vive a sólo 10 minutos del centro, venía cada mañana a las 8 y la recogían por la tarde. Lo más importante al principio fue rehidratarla y subirle el nivel de hemoglobina de nuevo. El Dr. Young es muy bueno con los jóvenes y aunque la situación era grave consiguió hacerla sonreír mucho e incluso le prometió un viaje a Disneyland si conseguía beber sus ‘verdes’, sopas y comer ensaladas. Pronto consiguió beber 2 litros de líquidos al día y empezó a mejorar: tenía más energía y sonreía más. Lo hizo muy bien con los ejercicios aunque lentamente ya que hacía mucho tiempo que no se movía. Aprendió a relajarse de verdad durante el masaje, y la hidroterapia de colón no solo le ayudó a eliminar una enorme cantidad acumulada de toxinas sino que también la ayudó a hidratar y equilibrar los minerales corporales. Siguió el programa con diligencia, disfrutando de la sauna de infrarrojos para eliminar las toxinas por el sudor, un lugar que disfrutaba tanto que a veces quería pasar más tiempo ahí; teniendo en cuenta que venía de una familia de diez hijos y que el tiempo a solas era escaso. Muy pronto ganó su viaje a Disneyland que fue un día fantástico, especialmente en la época navideña y disfrutó de las luces y cabalgatas.

Su estado de ánimo siguió mejorando lo que la incentivó a continuar con el programa. Su hemoglobina aumentó poco a poco y su análisis de sangre viva y seca mostró mejoras. Durante la Navidad le dejaron comer lo que quiso, pero se había acostumbrado a la comida verde, era como si su cuerpo deseaba comida buena y sana. Cuando escribí esto Linda llevaba en el programa 1½ mes, había empezado de nuevo el trabajo de la escuela y poco a poco empezaba de nuevo a actuar como una adolescente “normal”.
Al poco de volver yo a Europa la familia se enfrentó a otra difícil decisión. La persona oncóloga recomendó que Linda siguiera un tratamiento de radioterapia. Como el tumor estaba en el centro del pecho, la radiación no sólo tocaría al tumor sino también al corazón, la tiroides y los pulmones y habría riesgo de posibles efectos secundarios para el pecho, la tiroides, el corazón y daños cutáneos. Era una enorme decisión para alguien tan joven, pero la prioridad era que Linda se curara, por lo que escogieron hacer la radiación. En una llamada reciente Linda había terminado la radiación y había cumplido 16 años. Le dieron el mejor regalo de cumpleaños cuando le dijeron que estaba en remisión. Para ponerse mejor, más sana y fuerte sigue yendo cada día al Centro Milagro del pH para recibir su tratamiento y comida. La invitaron a vender su joyería en un mercado lo que hizo el otro día. Ha sido un placer conocer a Linda, es una gran luchadora y seguir su camino de recuperación es muy conmovedor. Demuestra que cuando tienes espíritu, recibes un buen apoyo y te lanzas puedes conseguir muchas cosas, cogerle el pulso a la vida de nuevo e incluso hacer milagros.

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INFO:
Pernille Knudtzon, MD
Tel: 678 253 510
drpernilleknudtzon@gmail.com

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