Gratitud por Carolina Corada

A medida que caminaba por la carretera dentro del bosque de pinos, con cada paso me hacía más consciente de mi Voz Interior. Había estado inmersa entre árboles en una profunda meditación durante más de una hora. El mensaje llegaba a mi mente y yo me sentía receptiva caminando de regreso al coche, de vuelta al mundo. Cada paso me ofrecía el pretexto perfecto para mi pregunta, “Qué debo hacer?” … otro paso, “Dónde debo ir? … y otro más, “Que debo decir? … un paso más, “Y a quién?
Y la respuesta llegó… con mucha gentileza, como un niño que se asoma por una ventana. La respuesta llegó desde muy adentro, con una inocencia y una sonrisa que trascendían la experiencia humana que yo tenía de mi misma… “Preguntale a la flor.”

Es fue la respuesta. Que simple y sin embargo, cuán sorprendentemente inédita para mi. Entonces dirigí mi mirada a la orilla del camino y allí estaban miles de pequeñas flores con sus diminutos pétalos fluorescentes y sus colores brillantes mirando hacia arriba, quizás mirándome a mi y esperando la pregunta.

Y las preguntas regresaron, y yo las dirigí a una de las flores que me sonreía con sus pétalos color púrpura brillante..
La respuesta llegó inundando mi naturaleza humana con un lenguaje que no era de este mundo.

No había sonido en esta respuesta; Tampoco había movimiento; Había sólo quietud… llegó.

Experimenté gratitud, como aguas aromáticas y tranquilizantes de un rio que inundaban mi corazón y me liberaban de todo pensamiento nutriéndome de certeza…

Los pétalos estaban abiertos, extendidos; completamente receptivos a la luz; al Amor; a la brisa. Podía verlo, sentirlo, conocerlo.
Con su postura erguida y espléndida, yo sentía únicamente ‘entrega’ y gratitud por los regalos recibidos. La flor y todo acerca de ella me mostraba una mente libre de dudas viviendo en perfecta gratitud por la Creación… y una lágrima rodo por mi mejilla y una fresco aroma me alcanzó como un regalo de mi amiga, la flor del camino. Entendí entonces cómo me hablaba: entendí cuál era su regalo para mi, sus respuestas.

La ausencia de duda – La perfecta gratitud – La apertura – La receptividad – Y sobre todo… sus abnegado desapego

Me lo dio todo. No me pidió nada a cambio. Todo lo que había recibido, ella lo extendía, no a mi exclusivamente, sino a todos los que pasaban y se atrevían a permanecer en perfecto silencio y escuchar. Entonces el nombre llegó.

Yo sabía que conocía a esta flor. Su aroma me era familiar. Su sonrisa me era familiar. Su manera de extender sus regalos, me era familiar. Su gratitud me era conocida. Nos habíamos conocido antes, en el mundo. Si. La reconocí.

Mi hermana, mi amiga la flor tenía una nombre tan íntimo para mi que era como regresar a mi hogar. Volver a casa en ti, Isa, en gratitud por tus respuestas, por tus regalos. Y la sonrisa tuvo un renacer simple y sin embargo eternamente grato.

INFO:
www.introdanza.blogspot.com
www.introdanza.com
www.buscadentrodeti.com
Venezuela: (0058) (0) 416. 329.8507
España: (0034) 627 128 895

Facebook Twitter Linkedin Digg Delicious Reddit Stumbleupon Tumblr Email

Este artículo está disponible en: Inglés

This entry was posted in Mente Abierta and tagged , . Bookmark the permalink.

Los comentarios están cerrados.