Un nuevo comienzo por Carolina Corada

Siempre que comienza un nuevo año del calendario cristiano, algunos sacamos cuentas de nuestros logros y de nuestros pendientes. Cada vez somos más los que –y hablo por mi nos ponemos a mirar qué bagaje llevamos aún encima, sobre los hombros, apesadumbrando el corazón, sirviendo de impedimento para vislumbrar con certeza un año perfectamente jubiloso delante de cada Uno.

Y es que nuestra realidad verdadera es que somos libres como aves que surcan lo infinito. Nuestras alas están extendidas y son hermosas, brillantes. Pero para algunos, sobre esas alas cuelgan pesadas cadenas que no permiten que el vuelo sea alto, impiden la navegación de las azules mareas del hermoso cielo libre.

Este Nuevo Comienzo que comparto hoy contigo, implica un nuevo compromiso. No hice una larga lista de necesidades o de preciosos objetos que vaya a comprar, o de largos viajes que desee emprender. No. Este año, en perfecta conjunción con mi Voz Interior, vamos, la Voz del Maestro Interno que se nos manifiesta a menudo y que cada vez escuchamos con mayor atención, tuve una conversación interior. Observé con detenimiento las cadenas que colgaban de mis alas y me di cuenta de que no eran pocas. Había una cadena llamada resentimiento; otra llamada miedo; otra llamada duda; otra llamada pasado y así estuve un rato observando aquello que me impedía elevar el vuelo. Y mientras observaba, conversaba…. Dios Mío! ¿Estaré demente al tener esta conversación con mi Voz Interior? No lo sé, pero se sentía muy real. Yo le comentaba a mi Maestro Interno acerca de las cadenas que colgaban de mis alas, y el Maestro con su Voz que no emitía ningún sonido, que estaba hablándome desde mi interior, me preguntaba: “¿Quieres conservar ese doloroso recuerdo del pasado? ¿Ese sentido de duda, quieres conservarlo? ¿De qué te sirve?”

Y a medida que iba escuchando esas preguntas internas, las respuestas iban apareciendo en mi interior y me sorprendía darme cuenta lo dispuesta que estaba a ‘soltar’ las cadenas. Así de simple aparecía la respuesta en mi voz: “No. No deseo más el dolor que ese resentimiento me ocasiona. No. Dudar me impide confiar. No deseo seguir dudando.”

Y comencé a sentirme más ligera. En verdad esta conversación interior parecía aligerar mi movimiento, aliviar mi corazón.

Tomé conciencia de que las cadenas sobre mis alas las había estado sosteniendo yo misma y empezaron a caer. Las estaba soltando! Ahora, ya yo no las sostenía. Algunas exigían más de mí. Me costaban más que otras. Me di cuenta que yo atesoraba algunas de esas cadenas. Hice un último esfuerzo y solté todas las que podía ver. Qué felicidad! Que Alegría!

Me sentí volar! Me sentí volar. Meditaba, sentada en mi jardín al sol de la mañana, pero en realidad me experimentaba libre, amplia. Entonces, salí volando, con mis alas extendidas, con un corazón radiante y calmo sabiendo que en este nuevo comienzo no habría más cadenas que las que yo misma pusiera sobre mis alas.

INFO:
Carolina es Conferencista Internacional sobre temas vinculados a la paz, Maestra de Paz y concibió IntroDanza como su método de autoindagación para ir del dolor al amor, en apoyo a las enseñanzas del libro Un Curso de Milagros.

www.introdanza.com
Para conferencias, talleres, consultas, puedes escribirle: introdanza@yahoo.com

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