Energía solar – balance neto

Las ventajas del uso de la energía solar en una región soleada como la andaluza, el territorio que cuenta con mayor cantidad de horas de sol, son indiscutibles. Dentro de las instalaciones que tienen mayor rendimiento están las de aprovechamiento térmico, eolico y las de fotovoltaica. Hoy nos centraremos en ésta última; añadir que el no aprovechar este recurso autóctono y natural no solo es un lujo, es además una temeridad ya que dependemos energéticamente en un preocupante porcentaje (80%) de la energías exteriores que además están contribuyendo alarmantemente al incremento del efecto invernadero.

Centrándonos en los tipos de instalaciones fotovoltaicas podemos dividirlas en:
Instalaciones aisladas, estas están totalmente separadas de la red y se utilizan, habitualmente, para el abastecimiento del 100% de la energía necesaria; en algunos casos son apoyadas por otras, ya sean con otro tipo de renovable como eólica o biomasa, o fósil como la suministrada por grupo electrógeno alimentado por gasoil o gas. Suelen estar alejadas de la red eléctrica.

Instalaciones conectada a red, normalmente estas instalaciones, los llamados huertos solares, están pensadas para verter a la red la totalidad de la energía producida. Pero las que nos interesan comentar aquí son las pequeñas instalaciones en viviendas o pequeños negocios que sean capaces de generar toda o parte de la energía que consumen, denominadas de ‘balance neto’ (net metering). Este tipo de instalaciones aun no esta reguladas en España aunque si en varios países europeos como Alemania, Italia, Bélgica o Dinamarca y otros paises como Japón, Estados Unidos, Méjico o Brasil. En ellas la energía producida, si existe demanda, es consumida por el productor y la que no se consume se inyecta a la red, cuando necesitamos y no producimos la suficiente, cogemos ésta de la red. Posteriormente se realiza un balance entre la inyectada a la red y la consumida y pagamos solo la diferencia y a esto habría que sumarle la que hemos ahorrado por la producción del sistema y directamente consumida.

Técnicamente es viable, al país le permite conseguir mayor independencia del exterior (dependemos de la energía de países que están permanentemente al borde de un conflicto como acabamos de ver en Argelía, uno de nuestros mayores proveedores de gas), si reduce el impacto del efecto invernadero y es medioambientalmente adecuado. Crea nuevos puesto de trabajo cualificados, redistribuye y crea riqueza y sensibiliza a los usuarios al pasar éstos de meros consumidores a consumidores-productores. Tambien elimina las perdidas que se producen en las redes de distribución y en pequeñas empresas puede mejorar la competitividad, aporta seguridad al suministro al repartir la producción en miles de pequeños productores y no supone ningún incremento en inversiones al sistema eléctrico.

Entonces, si es tan simple ¿Por qué motivo no solo no está regulado en España, que debería ser líder mundial en este tipo de aplicaciones, sino que da la impresión que se colocan infinidad de trabas a su aprobación? Seguramente la respuesta apunta al interés del actual Gobierno de proteger más los intereses de las grandes empresas eléctricas que a los ciudadanos de a pie y mucho me temo que cuando se regule será en tales condiciones que haga inviable su implantación en muchos casos. A esto habría que añadir el desinterés/desinformación de la sociedad que debería presionar firmemente para que saliese adelante, de una vez por todas, una ley que facilite su implantación en cualquier vivienda o pequeño negocio ¿o es que no son suficientes las ventajas las que nos aporta?

Juan Antonio Álvarez Jiménez
aplicasol@hotmail.es

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