Málaga alternativa – La Casa Comestible

Desarrollar soluciones sostenibles en tu comunidad significa algo diferente para cada persona en función de donde viva. El entorno rural puede ser ideal para la autonomía alimentaria pero las soluciones de transporte sostenible presentan retos. Por otra parte el entorno urbano hace viable el transporte en bicicleta y a pie pero dispone de poco espacio para desarrollar la independencia alimentaria. Cuba por ejemplo ha desarrollado significativamente la idea del huerto urbano ecológico y provee de comida cultivada en la ciudad a la mayoría de la población urbana. Eso se debió a la dura realidad con que se encontró al colapsar la Unión Soviética y perder el acceso al petróleo barato, a los pesticidas y al apoyo agrícola. El resultado ha sido un crudo aprendizaje en supervivencia al pico del petróleo y mucho plantar en aparcamientos para crear huertos comestibles. Mientras que el resto del mundo todavía no ha tenido la experiencia del pico del petróleo, hay gente que busca formas de desarrollar una mejor seguridad alimentaria local y nosotros hemos conocido a un grupo en Málaga que están haciendo eso.

La Casa Comestible pretende desarrollar tierra apropiada en la ciudad para cultivar comida, y después de algunos meses tiene dos parcelas que ya funcionan. Cada martes por la tarde los socios se reúnen en la Casa Invisible, un centro social en el casco viejo de Málaga, donde el proyecto se lanzó y que actúa de sitio de encuentro, banco de semillas y vivero. “La idea es desarrollar esto como modelo de trabajo para huertos urbanos,” explica Víctor, que está ahí desde el principio. “Al igual que con la Casa Invisible, todo se hace como cooperativa, para que la gente aporte tiempo y recursos. La Casa Invisible actúa como un centro neurálgico donde la gente puede venir cada semana, hablar sobre aspectos del proyecto, trabajar en el vivero que tenemos y ofrecer información a nuevos socios.”

El proyecto no es un experimento en huertos urbanos, sino que pretende aportar suficiente para mantener a familias y busca trabajar con asociaciones y escuelas para crear un cierto nivel de independencia alimentaria en la ciudad. Cada socio debe dedicar tiempo semanal a trabajar la tierra y a cambio puede compartir las verduras. Más adelante esperan tener suficientes verduras para montar una pequeña tienda cooperativa para que los socios puedan intercambiar lo que les sobre en la Casa Invisible. Con más de 30 socios, ya hay mucha gente que está participando pero siempre buscan a nuevos socios que ayuden a encontrar parcelas disponibles y a trabajar en ellas. Uno de los primeros huertos urbanos se ha establecido en un centro de rehabilitación en La Palmilla, lo que permite que la gente ahí trabaje en un proyecto útil y productivo. El segundo está al lado de una escuela local y el equipo espera animar a los estudiantes a involucrarse y ver los beneficios de cultivar sus propias verduras, así como desarrollar una conciencia en temas de sostenibilidad y medio ambiente.

INFO:
lacasacomestible.en.accion@gmail.com

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