Alimentación consciente en el tratamiento de la esclerosis multiple: un desafío que comenzó hace treinta años

Aunque los problemas comenzaron en la década del 80, el diagnóstico de esclerosis múltiple (EM) llegó en el 91. Fue un golpe duro, no tanto por el diagnóstico sino por las terribles secuelas que la enfermedad me dejó en muy poco tiempo. Pero como la vida es una escuela y había decidido que no era mi tiempo de abandonar la buena batalla; me dediqué a aprender sobre técnicas de salud natural, las fui aplicando, observando los buenos resultados y compartiendo las esperanzas renovadas que estas experiencias iban dejando a través de libros, artículos y conferencias.

Cuando pienso en toda el agua que pasó bajo el puente desde entonces, veo que, aunque lentamente, he caminado mucho. Hay cosas que pensaba, hacía, comía o sentía que ya han sido superadas, sin embargo hay algo que ha permanecido constante y es las ganas de dar todo y un poquito más con las herramientas y los conocimientos que hoy tengo al alcance, para que la gente que está en el mismo camino de crecimiento viva todos los días un poco mejor. A veces lo he hecho muy bien y otras no tanto, pero hoy mi gran éxito es contemplar la vida con la satisfacción de saber que, con todo y a pesar de todo, estar transitando los caminos de mi propia leyenda personal y cuyo guión habla de crecer y ayudar a crecer.

Hoy, con 45 años, han pasado treinta años desde los primeros síntomas floridos de la esclerosis múltiple que un diagnóstico realizado unos años después, dicen que padezco y que en mi adolescencia se manifestaron con una pérdida auditiva que al día de hoy requiere que use audífonos (y de paso les cuento, por si tienen necesidad de usarlos y andan dando vueltas al tema porque les da vergüenza, que hace poco pude por primera vez comprarme unos bastante buenos y para los dos oídos y mi vida cambió completamente, me siento más integrado, entiendo los chistes, puedo disfrutar de las películas sin subtítulos en español, ¡y hasta Claudia me pide en casa que suba un poquito el volumen de la tele!) Pero bueno, es tanto lo que les quisiera contar que me voy del tema: quién hubiera pensado que treinta años después seguiría pidiendo pista, ¿no? Recuerdo los 90, cuando fui diagnosticado y la enfermedad había mostrado su peor cara dejándome inválido, con trastornos visuales, cognitivos, incontinencia, entre otros, la verdad que no sé si hubiera estado muy convencido para afirmar que en el 2014 te la estaría contando y con más ganas que entonces.

Pero tampoco quiero generarte expectativas desproporcionadas: si tienes esclerosis múltiple aceptá que la cosa se puede poner brava por momentos. ¿Y qué puedes hacer? En los 80 había una canción que decía “si la marcha se pone dura, los duros se ponen en marcha”. Son los grandes desafíos los que nos fortalecen y sacan lo mejor de cada uno. Y es en estos momentos en los que nos tenemos que preguntar: “¿estoy dispuesto a dar lo mejor de mí, a dejarme iluminar por la inteligencia que vive en mi corazón y entregarme a los pasos que esta me indica para resolver este desafío y convertirme en un mensaje de esperanza?

Yo le dije que sí. No resultó fácil, pero eso es lo que impulsó mi crecimiento personal como ninguna otra cosa en la vida y eso, más allá de curarse o no, es lo más importante. Y la primera herramienta que utilicé, fue la alimentación.

INFO:
Tel: 622 115 330
cecilia.tarelli@gmail.com
www.poreldespertar.net

Cartel

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